Análisis completo de Yakuza Kiwami 1 y 2 en consolas actuales

  • Yakuza Kiwami 1 y 2 son remakes de los dos primeros juegos de PS2, con mejoras gráficas, jugables y nuevas escenas que profundizan en la historia de Kazuma Kiryu.
  • Las versiones de Nintendo Switch 2 destacan por su portabilidad, con Kiwami 1 a 60 FPS y Kiwami 2 a 30 FPS estables, mientras que en PS5, Xbox Series y PC ambos alcanzan 60 FPS con mejores tiempos de carga.
  • La localización completa al español de España y latino convierte estos títulos en la mejor puerta de entrada a la saga para hispanohablantes, pese a ciertas polémicas con las políticas de actualización y ausencia de contenido realmente nuevo.

Análisis Yakuza Kiwami 1 y 2

La saga Yakuza / Like a Dragon ha pasado de ser un fenómeno de nicho a uno de los pilares de SEGA en todo el mundo. Durante años fue esa serie rara que solo unos cuantos seguían en PS2 y PS3, pero a base de buenas historias, personajes carismáticos y un cóctel único de drama y humor, ha terminado instalada en el gran público. Hoy, los remakes Yakuza Kiwami y Yakuza Kiwami 2 siguen siendo la puerta de entrada más lógica al arco de Kazuma Kiryu, y sus nuevas versiones en consolas actuales han vuelto a ponerlos en el escaparte.

En este artículo vamos a repasar en profundidad cómo son las versiones modernas de Yakuza Kiwami 1 y 2, qué tal rinden en Nintendo Switch 2, PS5, Xbox Series y PC, qué diferencias técnicas hay entre ellas, cómo funcionan sus traducciones al español (de España y latino) y por qué siguen mereciendo tanto la pena como aventura de acción, novela criminal y turismo virtual por Kamurocho y Sotenbori. La idea es juntar toda la información que ya circula por la red, reorganizarla y explicarla con calma, pero con otras palabras para que no suene a “copia y pega”.

Un repaso rápido a la saga y al papel de Kiwami 1 y 2

La franquicia de Ryu Ga Gotoku Studio nació en 2005 en PlayStation 2 con el primer Yakuza, un título muy centrado en el crimen organizado japonés, la vida nocturna y la familia como concepto. Tuvo buenos números en Japón, pero en Occidente su distribución fue irregular, con retrasos, doblajes cuestionables y alguna entrega recortada o solo digital.

Todo cambió cuando SEGA apostó fuerte con Yakuza 0 y Yakuza 6: The Song of Life. La precuela, ambientada en los 80, y el cierre de la saga clásica revitalizaron la IP, le dieron nombre nuevo en Occidente (Like a Dragon) y abrieron la puerta a aparecer en más plataformas, incluido el ecosistema Xbox y, más tarde, las consolas de Nintendo.

En ese contexto llegan Yakuza Kiwami y Yakuza Kiwami 2, remakes completos de los dos primeros juegos de PS2. El primero reutiliza el motor y muchas bases jugables de Yakuza 0, añadiendo estilos de combate y mejoras de calidad de vida. El segundo, en cambio, es el debut del Dragon Engine, el motor moderno de RGG Studio que desde Yakuza 6 se ha ido puliendo y que hoy sigue siendo la base de la rama de acción de la serie.

Actualmente podemos encontrar estos dos remakes en PS4, PS5, Xbox One (según títulos), Xbox Series, PC y Nintendo Switch 2. Además, se han relanzado como pack conjunto y con soporte de subtítulos en varios idiomas europeos y en español latino, haciendo la saga mucho más accesible para el público hispanohablante.

Argumento de Yakuza Kiwami: auge, caída y renacer de Kiryu

En Yakuza Kiwami seguimos a Kazuma Kiryu en dos líneas temporales: 1995 y 2005. Al principio lo vemos como uno de los miembros más prometedores del Clan Tojo, el típico yakuza respetado que está a punto de encabezar su propia familia dentro de la organización. Todo se viene abajo cuando su amigo de la infancia, Akira Nishikiyama, mata en caliente al patriarca Sohei Dojima para salvar a Yumi, la chica que ambos conocen desde niños.

Kiryu se presenta voluntario como culpable, asume la condena y pasa diez años en prisión, expulsado del clan y perdiendo todo lo que tenía. Cuando sale, en 2005, Kamurocho ha cambiado: negocios de toda la vida han desaparecido, el centro histórico se ha transformado en un rascacielos, el Clan Tojo está al borde del caos por el robo de diez mil millones de yenes y la desaparición de su líder, y Yumi y Nishikiyama parecen haberse desvanecido del mapa.

La trama se construye como una novela negra de mafia japonesa, con peleas por el poder, traiciones, alianzas temporales y un misterio en torno a un solar de enorme valor. Entremedias, Kiryu acaba cuidando de Haruka, una niña que está en el centro del conflicto por motivos que conviene descubrir jugando. Entre flashbacks y presente, Kiwami reescribe los hechos del juego original añadiendo escenas nuevas que profundizan en Nishiki y en lo que pasó mientras Kiryu estaba entre rejas.

En el remake, tras cada capítulo se activan cinemáticas adicionales que rellenan huecos argumentales, especialmente sobre la transformación de Nishikiyama de amigo leal a capo ambicioso y amargado. Esto da a la historia un peso dramático mayor que el que tuvo en PS2 y ayuda a entender mejor a todos los personajes implicados.

Argumento de Yakuza Kiwami 2: guerra de clanes y el Dragón de Kansai

La secuela, Yakuza Kiwami 2, arranca aproximadamente un año después de los sucesos de Kiwami. Kiryu ha dejado oficialmente la yakuza, intenta llevar una vida tranquila y ejercer de figura paterna para Haruka, pero el Clan Tojo vuelve a llamar a su puerta cuando se avecina una nueva catástrofe.

La poderosa Alianza Omi, con base en Osaka, está moviendo ficha de la mano de Ryuji Goda, el llamado Dragón de Kansai. Ryuji busca destronar al Tojo, hacerse con el dominio del crimen organizado en todo Japón y, de paso, demostrar que solo puede haber un dragón en el país. Con el clan en uno de sus puntos más bajos y sus dirigentes diezmados, el conflicto parece inevitable.

Kiryu se ve arrastrado a la primera línea, cruzando caminos con Kaoru Sayama, una policía apodada “la Cazayakuzas”, mientras la guerra de clanes estalla y resurgen fantasmas del pasado, incluida una antigua mafia coreana. La historia se reparte principalmente entre Kamurocho (Tokio) y Sotenbori (Osaka), ofreciendo más de veinte horas de trama principal en la que la tensión entre honor, venganza y supervivencia está siempre presente.

Además de la historia principal, Kiwami 2 incluye la “Majima Saga”, un conjunto de capítulos extra que cuentan, desde el punto de vista de Goro Majima, lo que sucede entre Yakuza 0, Kiwami y esta entrega. No es una campaña larguísima, pero añade contexto al personaje y cierra algunos hilos argumentales pendientes.

Kamurocho y Sotenbori: barrios vivos, densos y llenos de historias

Uno de los grandes logros de la saga es que sus barrios parecen personajes más. Kamurocho, inspirado en Kabukicho (Tokio), y Sotenbori, basado en Dotonbori (Osaka), no son mapas enormes, pero sí muy densos. Todo está a un par de calles de distancia: templos, salas de recreativos, combinis, bares, cabarets, karaokes, casas de empeño… y, por supuesto, callejones donde saltan las peleas.

Pasear por estas zonas se siente como moverse por una ciudad semiabierta que respira. La gente se agolpa en las avenidas, hay basura en las esquinas, carteles de neón por todas partes y una sensación constante de que algo puede pasar en cualquier momento: un grupo de matones buscando bronca, un timador al que desenmascarar, una cita inesperada o una misión secundaria absurda.

Los minijuegos y actividades opcionales son parte fundamental de la experiencia. Entre los dos remakes podemos encontrar bolos, béisbol, dardos, billar, mahjong, shōgi, cartas hanafuda, recreativas clásicas de SEGA (incluyendo Virtua Fighter con opción para dos jugadores), salas de karaoke, pachinko, salones de hosts y hostesses, e incluso algún desvarío como un minijuego de apuntar al urinario con la fuerza del chorro.

Estas actividades no son solo “relleno”. Comer y beber recupera vida pero también aporta experiencia, las citas y charlas desbloquean habilidades o recompensas, y algunos minijuegos como el Cabaret Club o el modo de constructor de Majima pueden generar cantidades enormes de dinero y puntos útiles para mejorar a Kiryu. Además, aportan costumbrismo japonés, humor y situaciones surrealistas que equilibran el drama central.

En Kiwami 2 los minijuegos del cabaret y la constructora de Majima funcionan casi como juegos de gestión independientes: hay que fichar personal, mejorar el local, competir contra la competencia, asociarse con negocios vecinos y gestionar oleadas de enemigos al estilo tower defense. Todo ello se traduce en dinero, experiencia y logros que influyen en la progresión general.

Sistemas de combate y progresión en Kiwami 1 y 2

En Yakuza Kiwami el combate recupera la estructura de Yakuza 0, con cuatro estilos de lucha para Kiryu entre los que se puede alternar al vuelo: Brawler/Camorrista, Rush/Acelerado, Beast/Bestia y el estilo exclusivo Dragón de Dojima. Cada uno prioriza cosas distintas: fuerza bruta levantando objetos del suelo, velocidad y esquiva, equilibrio general o técnicas más espectaculares en el caso del Dragón.

El jugador acumula puntos de experiencia combatiendo, comiendo y completando tareas, y con ellos desbloquea nuevas habilidades en árboles de Alma, Cuerpo y Técnica. El estilo Dragón, sin embargo, tiene su propio esquema: para recuperar su poder original hay que enfrentarse una y otra vez a Goro Majima en el famoso sistema “Majima Everywhere”, que lo convierte en una presencia constante en las calles de Kamurocho.

Majima puede aparecer disfrazado, escondido, en medio de una actividad aparentemente inocente o directamente saltando desde una alcantarilla. Cada vez que lo derrotamos, Kiryu gana movimientos específicos para el estilo Dragón. Es un recurso mecánico que combina humor, desafío y progresión, aunque su omnipresencia puede hacerse pesada si al jugador el personaje no le termina de hacer gracia.

En Yakuza Kiwami 2 el sistema cambia de filosofía. El Dragon Engine prescinde de los estilos múltiples y se queda con uno solo, más pesado y basado en físicas, en el que la reacción de los enemigos y los objetos del escenario a los golpes es mucho más espectacular. Aquí todo está más centrado en sentir el impacto de cada puñetazo y en aprovechar las Heat Actions (acciones de adrenalina) contextuales.

La progresión también varía: en lugar de una única reserva de experiencia, el jugador acumula cinco tipos diferentes de puntos (por ejemplo experiencia de fuerza, de agilidad, etc.), que se van obteniendo según comemos, completamos misiones principales, secundarias y minijuegos. Estos puntos se invierten en un menú de mejoras que permite aumentar estadísticas, aprender ataques nuevos, expandir combos o mejorar la capacidad para aguantar daño.

Yakuza Kiwami en Nintendo Switch 2: resolución, FPS y traducción

La primera vez que Yakuza Kiwami pisó una máquina de Nintendo fue en la Switch original, con un port decente pero lastrado por inestabilidades en el framerate y algunos compromisos visuales evidentes. Más tarde recibió parches que arreglaban parte del desaguisado, pero seguía sin ser la mejor manera de disfrutarlo.

La versión para Nintendo Switch 2 da un salto importante. El juego corre a 60 fotogramas por segundo muy sólidos, tanto en portátil como en modo televisor. En modo portátil la resolución se sitúa alrededor de los 1080p, y al colocar la consola en el dock sube hasta 4K manteniendo la misma tasa de imágenes, algo que deja incluso en evidencia a la versión original de PS4 en nitidez pura.

La estabilidad es buena, con alguna caída esporádica cuando hay muchos efectos en pantalla o en ciertas zonas muy recargadas, sobre todo al jugar en la tele, pero nada que arruine la experiencia. En la pantalla de la propia consola la sensación es de fluidez total y detalle más que suficiente como para olvidar que debajo hay un juego con casi dos generaciones a sus espaldas.

Quien tenga la versión de Switch 1 puede comprar un paquete de mejora para actualizar a Switch 2 y, además, importar la partida guardada. El viaje solo es de ida (las partidas creadas o importadas en Switch 2 no funcionan hacia atrás), pero al menos se evita tener que empezar desde cero. El precio exacto del upgrade ha bailado según región y aún ha habido momentos de poca claridad por parte de SEGA.

La gran novedad para muchos jugadores es que por primera vez todo el texto está traducido al castellano (y también hay localización a otros idiomas europeos y español latino en plataformas actuales). La calidad de la traducción en las nuevas ediciones es alta, con expresiones naturales, giros idiomáticos propios y muy pocos errores, todo ello manteniendo el audio original japonés. Esto, sumado al rendimiento, convierte a Kiwami en una entrada excelente para hispanohablantes que no se desenvuelven bien en inglés.

Yakuza Kiwami 2 en Nintendo Switch 2: Dragon Engine y sus peajes

Si Yakuza Kiwami en Switch 2 es sinónimo de fluidez, Kiwami 2 es sinónimo de espectacularidad visual. El Dragon Engine fue concebido pensando en PS4 y, aunque ha ido afinándose con los años, siempre se ha notado que es un motor exigente. En PS4 y Xbox One el juego ya funcionaba a 30 FPS, priorizando iluminación, reflejos, modelados y físicas por encima de la velocidad de imagen.

En la consola híbrida de nueva generación de Nintendo, la situación es parecida: 30 FPS como objetivo. En líneas generales se mantiene una buena estabilidad tanto en exploración como en combates, pero se perciben tirones en las transiciones entre pasear por la ciudad y entrar en peleas o cinemáticas, así como ciertos “petardeos” al girar la cámara muy rápido, especialmente al jugar en la tele.

A cambio, la representación de Kamurocho y, sobre todo, Sotenbori es mucho más rica que en el primer Kiwami. Hay más gente por la calle, reflejos en el río y en los charcos, humo volumétrico, mejor definición facial (las cicatrices de Ryuji llaman la atención) y un nivel de detalle en vestimentas y entornos que hace que esta versión portátil impresione a simple vista.

La nitidez de imagen es alta, y en televisor todavía se percibe mejor, pero al mirar de cerca se notan artefactos típicos de técnicas de reescalado como DLSS o soluciones similares: barandillas que tiemblan de fondo, transparencias raras en cabellos, adoquines que parpadean y reflejos que cambian de resolución de manera algo brusca. No es nada que impida disfrutar del juego, pero el ojo entrenado lo ve en cuanto se fija.

Algunos análisis apuntan a que el motor recurre a un escalado dinámico de resolución que baja la calidad de la imagen en momentos con mucho lío en pantalla para preservar el framerate. Se ha comentado también que los reflejos del río de Sotenbori a veces parecen cortados o se desactivan a baja resolución según el ángulo, pequeños defectos que restan lustre pero no tocan el núcleo jugable.

Como en el primer Kiwami, la localización de textos al castellano y español latino es uno de los grandes atractivos de esta versión. Los diálogos, tanto dramáticos como los absurdos de muchas secundarias, se leen con mucha gracia, y poder seguir las ocurrencias de NPCs y villanos sin esfuerzo hace que mucha más gente entre de lleno en la historia. El doblaje se mantiene en japonés, con opción de inglés, para quien lo prefiera.

Rendimiento en PS5, Xbox Series y PC: la versión “ideal”

En la actual generación de sobremesa y en ordenador, Yakuza Kiwami 1 y 2 se han relanzado con pequeñas revisiones técnicas. En PS5 y Xbox Series ambos juegos funcionan con tiempos de carga casi inexistentes, mayor resolución que en PS4/Xbox One y, algo clave, 60 FPS estables en los dos títulos cuando se usan las versiones nuevas.

En PC las revisiones se acompañan de opciones gráficas más amplias, como selección de resolución, calidad de sombras, filtros, límites de framerate y, en general, margen de maniobra para adaptarse a equipos modestos o exprimir máquinas potentes. Kiwami 2, que en consola base iba bloqueado a 30 FPS, puede alcanzar 60 sin demasiados problemas en hardware actual relativamente decente.

Estas versiones son especialmente atractivas si se llega por primera vez a la saga, ya que combinan el mejor rendimiento disponible con textos en español latino, lo que es un plus enorme para jugadores de América. Como bundle, el precio suele ser contenido, y se complementan bien con Yakuza 0: Director’s Cut en estas mismas plataformas.

No todo es perfecto: la política de actualizaciones de SEGA ha sido muy criticada por la comunidad. En PC, por ejemplo, la versión de ordenador de Kiwami 1 y 2 se puede actualizar gratis con las novedades de estos relanzamientos. En consolas, en cambio, quienes poseen las versiones originales en físico se han quedado fuera de cualquier plan de upgrade, y las mejoras se han vendido como nuevos productos sin opción clara de descuento universal.

En digital, el panorama es confuso: se han dado casos de precios muy dispares por actualizar cada juego (con Kiwami 2 gratis, Kiwami 1 a precio simbólico y Yakuza 0 bastante más caro) y, además, SEGA ha retirado las versiones originales de algunas tiendas, dejando a usuarios de PS4 y Xbox One sin una manera oficial y sencilla de adquirirlas en su consola si no dan el salto a la nueva generación.

Precio, ediciones y packs disponibles

En Nintendo Switch 2, SEGA ofrece varias formas de hacerse con estos títulos. Por un lado, existe un Yakuza Kiwami 1 & 2 Bundle digital que incluye ambos juegos y suele situarse en torno a los 50 euros, quedando cada uno a un precio algo inferior al que tendrían por separado.

De manera individual, cada Kiwami ronda los 29,99 euros en la eShop y en formato físico. Las copias en caja, eso sí, funcionan mediante “tarjeta llave” o Game Key Card: básicamente, una tarjeta con código de descarga en lugar de cartucho tradicional, algo que no gusta a todo el mundo pero que se ha normalizado en ciertas distribuciones de SEGA.

Quien ya tenga Kiwami en la primera Switch puede optar, como comentábamos, por un paquete de mejora de pago para pasar a la edición de Switch 2. El problema es que el precio del upgrade ha sido poco transparente durante buena parte del lanzamiento, con rumores de diferentes tarifas según región y sin información clara en la eShop hasta última hora.

Fuera del ecosistema Nintendo, SEGA ha vendido ediciones conjuntas como una versión 20 aniversario (en PS5) que agrupa Yakuza 0: Director’s Cut, Kiwami y Kiwami 2 a un precio algo superior al pack doble, exclusiva de ciertas cadenas y, en ocasiones, difícil de encontrar por agotarse rápido.

El gran punto a favor del modelo actual es que los precios base de estos remakes suelen ser más bajos que los de un AAA nuevo, y es relativamente frecuente encontrarlos rebajados. Por contra, las decisiones alrededor de updates y retirada de versiones previas empañan una celebración que pretendía homenajear los 20 años de la franquicia.

Fortalezas y puntos débiles de Kiwami 1 y 2 como remakes

Como revisiones de juegos de PS2, Yakuza Kiwami y Kiwami 2 funcionan muy bien en lo jugable y narrativo. Kiwami mejora la estructura del original, le añade los estilos de combate de Yakuza 0, nuevas escenas y sistemas como Majima Everywhere, y actualiza menús, guardados y calidad de vida. Kiwami 2, por su parte, reconstruye por completo la segunda entrega con motor moderno, expandiendo Sotenbori, mejorando cinemáticas y sumando la saga extra de Majima.

Aun así, se nota que Kiwami es más una remasterización muy ambiciosa que un remake desde cero. Conserva muchas decisiones de diseño y narrativa de mediados de los 2000: cámaras fijas en ciertas transiciones, misiones de recadero algo arcaicas, algún tramo de ritmo irregular y, sobre todo, una visión muy sesgada y sexista de sus personajes femeninos, que en muchos casos están ahí para sufrir, ser rescatadas o servir de detonante al desarrollo de los hombres.

Muchos análisis señalan que la misoginia estructural de la historia pesa más hoy que en su lanzamiento original, porque el contexto cultural ha cambiado y porque el juego, al ser tan fiel, apenas aprovecha la oportunidad para matizar ciertos arcos o introducir más agencia femenina. Aun así, su mezcla de psicogeografía urbana, humor absurdo y violencia estilizada sigue resultando muy potente.

En cuanto a Kiwami 2, la principal queja técnica es la falta de 60 FPS en algunas plataformas donde podría lograrse, como Switch 2, y la persistencia de pequeñas inestabilidades que ya se veían en PS4. A nivel de diseño, hay jugadores a los que les pesa la desaparición de los estilos múltiples a favor de un único esquema de combate, aunque otros agradecen la ligereza del nuevo sistema y la fluidez que aportan las físicas del Dragon Engine.

Algo que comparten ambos remakes en sus reestrenos es la ausencia de contenido nuevo sustancial respecto a las versiones previas de PS4 y PC, más allá de la localización en más idiomas, retoques de rendimiento y pequeños ajustes. Para quien ya los haya jugado varias veces, la motivación para volver puede ser la comodidad de la portátil o la curiosidad por probar la traducción, pero no encontrarán escenas inéditas ni capítulos extra significativos más allá de la ya conocida campaña de Majima en Kiwami 2.

A pesar de estas pegas, el consenso es que siguen siendo dos aventuras imprescindibles: historias criminales bien hiladas, personajes memorables, barrios que parecen vivos y una cantidad de contenido secundario que puede enganchar durante decenas de horas. Son, además, el puente perfecto entre Yakuza 0 y las entregas posteriores, y el cimiento sobre el que se apoyan los futuros Kiwami 3 y los spin-offs venideros.

La combinación de narrativa intensa, combates satisfactorios, humor desfasado pero muy trabajado y ambientaciones urbanas con personalidad propia hace que estas versiones modernas de Yakuza Kiwami 1 y 2 sigan siendo una apuesta sólida tanto para quien se estrena en Like a Dragon como para quienes quieren revisitar los orígenes de Kiryu en hardware actual, con textos en su idioma y, en el caso de Switch 2, con la posibilidad de llevarse Kamurocho y Sotenbori en el bolsillo.

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