El proyecto del primer iPhone plegable de Apple ya ha dejado de ser un simple rumor de pasillo. Los informes que llegan desde Asia y las filtraciones de periodistas especializados dibujan un escenario bastante claro: el llamado, por ahora, iPhone Fold se enfila para entrar en producción en 2026 y convertirse en el gran lanzamiento de la compañía en la segunda mitad de esa década.
Lejos de tratarse de un experimento aislado, todo apunta a que Apple quiere estrenar una nueva familia dentro del catálogo del iPhone, con un modelo plegable pensado para el tramo más alto del mercado. Entre las pistas que se repiten están su precio, claramente por encima de los 2.000 euros en Europa, un diseño tipo libro con pantalla interior de tamaño casi tablet y una apuesta fuerte por la durabilidad del panel flexible y de la bisagra.
Un calendario que mira a 2026 como punto de inflexión
La mayoría de filtraciones coinciden en que el iPhone Fold entrará en producción en 2026, con un calendario interno que sitúa el lanzamiento comercial en la segunda mitad de ese año. En la práctica, esto encajaría con el clásico evento de Apple de septiembre, junto a la futura familia iPhone 18, aunque algunos analistas dejan abierta la puerta a un pequeño retraso hacia principios de 2027 si algo se tuerce en la fase final.
Los datos procedentes de la cadena de suministro señalan que el proyecto ya ha superado la etapa meramente conceptual y se encuentra en fases avanzadas de prototipado y validación. Proveedores como Samsung habrían recibido ya los primeros pedidos para fabricar las pantallas flexibles OLED, mientras que otros socios se preparan para suministrar bisagras, memorias y chasis de nueva generación.
En paralelo, Apple estaría ajustando su planificación industrial para un volumen de producción inicial relativamente contenido. Las cifras que manejan distintas fuentes hablan de entre 6 y 9 millones de unidades en el primer año, un número muy inferior al de los iPhone tradicionales, pero coherente con un producto dirigido a un nicho de gama ultra alta.
Este enfoque prudente en unidades responde, en gran parte, al coste de los componentes y a la complejidad de fabricación de un terminal plegable. La compañía buscaría así evitar excedentes de stock y mantener la sensación de producto exclusivo, algo que le ha funcionado bien en otras categorías de precio elevado.

Un diseño tipo libro que se acerca al formato tablet
En cuanto al diseño, el iPhone Fold apostaría por un formato tipo libro con bisagra central, similar al de otros plegables de gama alta actuales. Cerrado, el dispositivo funcionaría como un smartphone «normal» gracias a una pantalla exterior en torno a las 5,3-5,5 pulgadas, cómoda para manejar con una mano y pensada para las tareas del día a día: notificaciones, mensajería rápida o llamadas.
Al desplegarlo, entraría en juego la verdadera protagonista: una pantalla interior cercana a las 7,7-7,8 pulgadas, con una relación de aspecto similar a la de una tablet compacta. La idea es que, abierto, el dispositivo recuerde a un iPad mini en pequeño, permitiendo leer, trabajar con varias apps o consumir contenido multimedia con mucha más comodidad que en un móvil convencional.
Las filtraciones apuntan a que Apple utilizará paneles OLED flexibles de última generación, fabricados por Samsung, con una capa de vidrio ultra fino (a menudo descrita como UFG) que ayuda a reducir la profundidad del pliegue central. Algunas fuentes llegan a hablar de una marca en la pantalla de apenas 0,15 mm, casi imperceptible en el uso diario, aunque otras matizan que la arruga no desaparecerá del todo.
Precisamente, el tratamiento de la arruga de la pantalla habría sido uno de los motivos por los que Apple habría retrasado su entrada en el segmento plegable. La empresa habría esperado a disponer de una solución que, sin ser perfecta, ofreciera un resultado visual claramente superior a buena parte de la competencia actual.
Para reforzar el conjunto, el chasis combinaría materiales ligeros y resistentes como el titanio con una bisagra de nuevo diseño, más compacta y duradera. El objetivo es minimizar las holguras y garantizar cientos de miles de ciclos de apertura y cierre sin que aparezcan problemas de estabilidad o torsión.
Pantalla «casi sin pliegue» y producción masiva del panel
Uno de los puntos clave del proyecto es la llamada pantalla “sin arrugas” del iPhone Fold. Diversos filtradores coinciden en que la prioridad de Apple ha sido reducir al máximo la marca central al abrir el dispositivo, incluso aunque eso suponga aceptar un coste de fabricación superior.
Informes recientes señalan que los paneles flexibles del iPhone Fold, suministrados por Samsung, tienen previsto entrar en producción en masa a lo largo de 2026, alineándose con el resto del calendario industrial del teléfono. Primero se fabricarán las pantallas y, unos meses después, comenzará el ensamblaje completo del dispositivo en las plantas asociadas a Apple.
En ferias como el CES, Samsung ya ha mostrado prototipos de su tecnología de pantallas plegables de nueva generación, que servirían como base para el panel del iPhone Fold. Estas demostraciones han dejado ver mejoras importantes en brillo, resistencia y, sobre todo, en la apariencia del pliegue respecto a generaciones anteriores.
Aun así, las fuentes más prudentes recuerdan que el resultado no será mágico: la pantalla será, según palabras de algunos informantes, “prácticamente libre de pliegue”, pero sin llegar a eliminarlo por completo. En la práctica, se trataría de una mejora estética y táctil notable frente a muchos modelos actuales, pero el rastro del doblez seguiría estando ahí si se mira con atención.
Este equilibrio entre reducción del pliegue y control de costes también condicionaría el diseño de la bisagra. Apple habría renunciado a soluciones aún más radicales —y caras— para no disparar más el precio final, aceptando un pequeño compromiso en la perfección visual del panel plegable.

Especificaciones filtradas: potencia, memoria y cámaras
En el apartado de hardware, las filtraciones más consistentes sitúan al iPhone Fold en la parte más alta de la gama de Apple. Se habla de un chip de nueva generación equivalente a un chip A20 (o similar) acompañado de 12 GB de RAM, una cifra que por fin equipararía al iPhone con los estándares de memoria de muchos Android de gama premium.
En cuanto al almacenamiento interno, la estrategia sería continuista: se esperan versiones de 256 GB, 512 GB y 1 TB, siguiendo la línea de los modelos Pro y Pro Max más recientes. Para la memoria RAM, Samsung sería uno de los proveedores clave de los módulos DRAM, con envíos programados para arrancar también en 2026, encajando de nuevo con la hoja de ruta de producción.
El sistema de cámaras también experimentaría cambios importantes respecto a los iPhone clásicos. En lugar del tradicional notch o de soluciones como la isla dinámica, Apple se inclinaría por cámaras perforadas en la pantalla (hole-punch), tanto en el panel exterior como en el interior. Esto permitiría aprovechar mejor el área útil de la pantalla, aunque se mantendrían elementos de interfaz al estilo Dynamic Island para alertas y actividades en tiempo real.
Por detrás, se espera al menos un módulo de cámara principal de alta resolución, con sensores de 48 megapíxeles y ópticas de calidad similar o superior a las de la familia Pro. En el interior, la compañía habría descartado, al menos por ahora, la integración de una cámara totalmente oculta bajo el panel, debido a que las pruebas internas no alcanzaban el nivel de calidad de imagen deseado.
En biometría, algunas filtraciones apuntan a un lector de huellas lateral (Touch ID en el marco) en lugar de depender exclusivamente de Face ID, una decisión lógica en un dispositivo que puede adoptar varias posturas y grosores según esté abierto o cerrado.
iOS adaptado al formato plegable: más multitarea y apps en paralelo
Uno de los grandes interrogantes era qué sistema operativo usaría Apple en este dispositivo, ya que, una vez desplegado, el tamaño se acerca mucho al de una tablet pequeña. Los reportes más recientes coinciden en que el iPhone Fold seguirá utilizando iOS, pero con una interfaz ajustada para la pantalla amplia.
Entre los cambios previstos se encuentra la posibilidad de usar dos aplicaciones al mismo tiempo en la pantalla interior, disponer de barras laterales en algunas apps y ofrecer herramientas específicas para que los desarrolladores adapten sus interfaces al nuevo formato plegable.
A diferencia de los iPad, el dispositivo no ejecutaría aplicaciones diseñadas solo para iPadOS ni tendría todas las funciones de multitarea avanzada propias de las tabletas de Apple. La idea sería mantenerlo dentro del ecosistema iPhone, aunque con funciones extra pensadas para el uso tipo tablet, como la lectura, la productividad ligera o el consumo intensivo de vídeo.
En versiones futuras de iOS —se menciona ya iOS 27 en algunos informes— se esperan aún más ajustes específicos para el plegable, con mejoras en la gestión de ventanas, soporte para modos de pantalla partida más flexibles y optimizaciones del sistema para aprovechar el panel cuando el dispositivo se sitúa en posiciones intermedias, como un mini portátil.
Este enfoque permitiría a Apple integrar el iPhone Fold sin romper su ecosistema habitual, pero abriendo la puerta a nuevas experiencias que hasta ahora estaban reservadas a los iPad.
Un precio claramente por encima de los 2.000 euros
El apartado económico es, sin duda, uno de los que más interés genera, sobre todo en Europa y España, donde los precios de Apple suelen situarse en la parte alta frente a la competencia. Las estimaciones de analistas y filtraciones apuntan a una horquilla de partida que iría aproximadamente de los 2.000 a los 2.500 euros para las configuraciones básicas.
Si se cumplen estos pronósticos, estaríamos ante el iPhone más caro comercializado hasta la fecha, superando con holgura los precios de los modelos Pro Max recientes. Y eso sin contar con las versiones de mayor capacidad de almacenamiento, que podrían acercarse a los 2.700 euros en algunos mercados europeos.
Este rango de precios se justifica por varios factores: el coste elevado de las pantallas flexibles OLED de gran tamaño, el diseño de una bisagra ultrafina y resistente, el chasis reforzado con materiales premium, la complejidad de ensamblaje y la apuesta deliberada por una producción inicial limitada.
Algunas fuentes, especialmente de origen asiático, hablan de un posible enfoque algo más conservador con el precio para acercarse a rivales como el Galaxy Z Fold, reduciendo la diferencia de coste a menos de 200 euros/dólares respecto a los plegables de Samsung. Aun así, el consenso es que se mantendrá claramente en el segmento ultra premium.
En la práctica, Apple buscaría posicionar el iPhone Fold como un producto aspiracional, más cercano a un ultraportátil o a una pequeña tablet profesional que a un smartphone al uso. No sería un dispositivo de masas de entrada, sino un escaparate tecnológico y una forma de tantear la respuesta del mercado europeo y global a este nuevo formato dentro del ecosistema iPhone.
Nuevo escalón en la gama iPhone y efecto en el mercado europeo
Más allá del hardware concreto, el lanzamiento del iPhone Fold supondría la creación de una nueva familia dentro del catálogo de Apple. Entre los nombres que han ido apareciendo en filtraciones se barajan opciones como iPhone Fold, iPhone Ultra o incluso combinaciones de ambas denominaciones, aunque por ahora nada está cerrado.
El movimiento encajaría con la estrategia de la marca de reforzar la parte más alta de su gama, donde los modelos Pro ya concentran un porcentaje mayoritario de las ventas en mercados maduros como Europa. Un plegable permitiría dar un paso más y ofrecer un producto todavía más diferenciador, tanto en precio como en prestaciones.
Para el mercado europeo y, en particular, para países como España, la llegada de este modelo podría tener varios efectos. Por un lado, aumentar el interés general por los smartphones plegables, un segmento que, de momento, representa una fracción muy pequeña de las ventas totales. Por otro, forzar a rivales como Samsung, Xiaomi u Oppo a ajustar precios y mejorar sus propias propuestas para no perder cuota en la gama alta.
Las consultoras estiman que, hoy por hoy, los plegables suponen menos del 2% del mercado global, pero su crecimiento anual supera con creces el de los móviles tradicionales. La entrada de Apple podría actuar como elemento acelerador, empujando tanto a consumidores como a desarrolladores a tomarse más en serio este formato.
Si el estreno del iPhone Fold resulta satisfactorio, no sería descabellado pensar en una segunda generación algo más asequible a medio plazo o incluso en variantes con diseño tipo concha, pensadas para un público distinto y con precios algo más contenidos.
De momento, lo único que parece relativamente firme es el plan de Apple para que el iPhone Fold entre en producción en 2026, con un planteamiento de producto de lujo tecnológico y una estrategia muy medida: pocas unidades, prestaciones al máximo nivel y un precio que lo situará en lo más alto de la gama, tanto en España y el resto de Europa como en el resto del mundo.