
La guerra entre dos gigantes tecnológicos ha estallado. Apple ha llevado a los tribunales a OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, acusándola de haberse apropiado de secretos comerciales para desarrollar su propio hardware de inteligencia artificial. La demanda, presentada ante un tribunal federal de California, señala directamente a dos antiguos empleados de la manzana que ahora trabajan para la compañÃa de Sam Altman.
El conflicto no es un simple caso de empleados desleales. Apple sostiene que OpenAI ha orquestado una estrategia sistemática para extraer información confidencial sobre productos, procesos de fabricación y cadena de suministro. La denuncia llega en un momento en el que la relación entre ambas empresas, que hasta hace poco eran socias tecnológicas, se ha deteriorado por la entrada de OpenAI en el mercado de los dispositivos fÃsicos.
Los antiguos empleados en el punto de mira
La demanda menciona a dos exempleados clave. Tang Yew Tan, que pasó 24 años en Apple como vicepresidente de diseño de producto del iPhone y el Apple Watch, abandonó la compañÃa en 2024 para cofundar io Products junto al legendario diseñador Jony Ive. OpenAI compró esa startup el año pasado por unos 6.500 millones de dólares, y Tan es ahora el máximo responsable de hardware de la empresa de Altman.
Según el escrito judicial, Liu no devolvió su ordenador portátil corporativo al irse y descubrió un fallo de autenticación que le permitÃa seguir accediendo a los servidores internos de Apple. Durante semanas descargó decenas de archivos confidenciales, incluyendo una compilación técnica de más de mil páginas con detalles de fabricación de las placas base de los productos de Apple. Incluso aconsejó a una excompañera sobre cómo copiar material sensible sin ser detectada, usando aplicaciones de mensajerÃa cifrada.
Por su parte, Tan es acusado de utilizar nombres en clave de proyectos secretos de Apple durante las entrevistas de trabajo para sonsacar información a los candidatos. La demanda afirma que pedÃa a los aspirantes, que aún trabajaban en Apple, que llevaran componentes reales a las reuniones para que su equipo pudiera examinarlos. Uno de los candidatos se mostró sorprendido porque no sabÃa que se podÃan sacar esos productos de la oficina.
La compra de io Products y el papel de Jony Ive
El origen de la disputa se remonta a la adquisición de io Products, la startup de hardware fundada por Jony Ive, el icónico diseñador del iPhone. OpenAI pagó 6.500 millones de dólares por la empresa y con ella se hizo con el equipo y los conocimientos de Tan. Aunque Ive no aparece como demandado, su sombra planea sobre todo el caso. Apple considera que esta operación fue el vehÃculo para canalizar el robo de secretos comerciales hacia el desarrollo del primer dispositivo fÃsico de OpenAI.
La compañÃa de Cupertino asegura que OpenAI ha utilizado información robada para acelerar sus prototipos de hardware, que ya están completados según declaraciones de Altman. Además, la demanda revela que OpenAI convenció a un socio industrial de confianza de Apple para que ejecutara una técnica propietaria de acabado de metales, haciéndole creer que contaba con el permiso de la manzana. También se ha dirigido a otro proveedor de baterÃas con preguntas que solo alguien de dentro de Apple sabrÃa formular.
Más de 400 exempleados y una carta sin respuesta
El trasfondo del conflicto es la fuga masiva de talento. Más de 400 antiguos empleados de Apple trabajan hoy en OpenAI, según la propia demanda. La compañÃa de Altman, valorada en unos 852.000 millones de dólares y en plena preparación para su salida a bolsa, ha fichado a ensambladores históricos de Apple como Foxconn o Luxshare. Apple asegura que escribió a OpenAI en febrero para pedir explicaciones y nunca recibió respuesta.
La demanda reclama una indemnización y medidas cautelares para impedir que OpenAI siga utilizando la información. El acuerdo comercial que integra ChatGPT en Apple Intelligence no está en cuestión en este litigio, pero es difÃcil imaginar que esa alianza, ya tensada por las discrepancias sobre Siri, sobreviva intacta a un proceso judicial en el que Apple describe a su socio como una empresa «podrida hasta la médula».
Este caso se suma a otras batallas legales de OpenAI, como la demanda de The New York Times por uso no autorizado de contenidos o la de xAI de Elon Musk. La guerra por el futuro de los dispositivos de inteligencia artificial acaba de empezar, y Apple ha decidido jugar sus cartas en los tribunales para proteger lo que considera su propiedad intelectual más valiosa.