Así será el primer iPhone plegable que Apple prepara para 2026

  • Apple prepara su primer iPhone plegable con lanzamiento previsto para finales de 2026
  • Diseño tipo libro, más ancho que alto, pensado para ofrecer una experiencia similar a un iPad mini
  • Producción compleja, precios por encima de los 2.000 euros y posible escasez de stock en su estreno
  • Los analistas prevén alta demanda y un fuerte impacto en el mercado de plegables en Europa y a nivel global

iPhone plegable que llegará en 2026

A finales de 2026 podríamos encontrarnos con una escena muy familiar para quienes siguen de cerca a Apple: un nuevo modelo rompedor se presenta en septiembre, arrasa en reservas y, cuando vas a por él, en la tienda te dicen que tendrás que armarte de paciencia porque no queda ni uno. Con el primer iPhone plegable de la compañía en el horizonte, no son pocos los analistas que anticipan precisamente ese escenario.

El proyecto lleva años dando vueltas en forma de filtraciones y rumores, pero ahora empiezan a encajar las piezas: informes de proveedores, analistas de referencia y medios especializados coinciden en que Apple trabaja ya en un iPhone plegable con lanzamiento previsto para el otoño de 2026. Será un dispositivo de nicho por precio y disponibilidad, pero con potencial para agitar tanto el mercado del iPhone como el de los móviles plegables en su conjunto.

Un diseño plegable diferente: más cerca de un iPad mini que de un móvil al uso

Diseño del iPhone plegable

Las filtraciones más recientes coinciden en que el futuro plegable de Apple no será un simple clon de lo que ya ofrecen Samsung u otros fabricantes. En lugar de un formato muy alargado, el iPhone plegable apostaría por un cuerpo más ancho que alto, con una sensación en mano que recordaría más a un pequeño cuaderno o pasaporte que a un smartphone tradicional.

Diversas fuentes hablan de una pantalla exterior en torno a las 5,3-5,5 pulgadas, con un panel relativamente compacto cuando está cerrado. Esa pantalla frontal sería incluso algo más pequeña que la de los antiguos iPhone mini, un detalle que podría generar dudas entre quienes usan mucho el móvil sin desplegarlo, pero que iría en la línea de priorizar la experiencia una vez abierto.

Al abrirse, el dispositivo se transformaría en algo mucho más cercano a una tableta pequeña. Los datos que se manejan apuntan a una diagonal interior de alrededor de 7,7 pulgadas y a unas dimensiones aproximadas de 120,6 mm de alto por 167,6 mm de ancho. Sobre el papel, se situaría muy cerca del tamaño visual de un iPad mini, pero en un formato que cabe en el bolsillo del pantalón o de una chaqueta.

En cuanto al grosor, las filtraciones señalan un dispositivo especialmente delgado al desplegarse. Se habla de unos 4,8 mm cuando está abierto -sin contar el módulo de cámaras- y de alrededor de 9,6 mm al estar cerrado. No sería el plegable más fino del mercado en su estado plegado, pero sí uno de los más agresivos en su modo tablet, con un claro énfasis en la comodidad para leer, trabajar o consumir contenido.

En el apartado fotográfico, no se espera una revolución respecto a otros iPhone. Los primeros indicios apuntan a una configuración de doble cámara trasera similar a la de la gama estándar, dejando el protagonismo al propio formato plegable y a la experiencia de uso más que a estrenar un sistema de cámaras completamente nuevo.

Una bisagra más avanzada y exigente que complica la producción

Uno de los puntos en los que Apple estaría poniendo más esfuerzo es en la bisagra y la propia construcción del panel flexible. Las fuentes de la cadena de suministro y varios analistas coinciden en que la firma de Cupertino quiere minimizar al máximo la marca del pliegue en la pantalla, uno de los aspectos que más dudas sigue generando en los plegables actuales.

Para lograrlo, la compañía estaría trabajando con materiales avanzados proporcionados por proveedores como Corning o la alemana Schott, combinados con microestructuras perforadas con láser en la bisagra y el panel. El objetivo sería permitir un radio de curvatura más suave y una presión más homogénea, lo que ayudaría a que la arruga central sea poco visible o, en el mejor de los casos, casi imperceptible a simple vista.

Este enfoque tendría una contrapartida clara: la fabricación se complica. Informes citados por medios como The Information señalan que, en esta fase de desarrollo, la tasa de defectos en la producción de las pantallas sigue siendo elevada. No es algo inusual en un producto de nueva categoría, pero explica por qué Apple va con pies de plomo y no ha puesto todavía fecha oficial sobre la mesa.

El analista Ming-Chi Kuo, uno de los nombres con mejor historial en predicciones sobre Apple, asegura que la compañía mantiene su intención de presentar el iPhone plegable en el último trimestre de 2026. Sin embargo, también advierte de que el ritmo de fabricación podría ser considerablemente más lento que el de los modelos de iPhone convencionales, al menos durante los primeros meses.

De hecho, algunos rumores internos apuntan a que Apple habría rechazado varias tandas de paneles suministrados por Samsung porque la marca del pliegue resultaba demasiado visible para los estándares fijados en Cupertino. Este tipo de exigencia mejora el resultado final, pero también retrasa los plazos y complica el aumento de volumen cuando llegue el momento de producir en masa.

De nuevo el fantasma del iPhone X: posible escasez de stock en 2026

Las comparaciones con el iPhone X no son casuales. Aquel modelo, presentado en septiembre de 2017 junto a los iPhone 8 y 8 Plus, se retrasó más de 50 días entre el anuncio oficial y su llegada real a las tiendas. Cuando por fin se puso a la venta, el stock fue muy limitado y durante meses resultó difícil encontrar unidades sin listas de espera.

Con el plegable podría repetirse una historia similar. Según se ha sabido en las últimas semanas, Apple habría encargado en torno a 22 millones de paneles OLED para ensamblar unos 11 millones de iPhone plegables en 2026. Es la cifra que internamente consideran como un mínimo razonable para cubrir el periodo inicial entre septiembre y diciembre.

El problema es que las dificultades de fabricación y los ajustes en la línea de montaje podrían hacer que, en la práctica, no todas esas unidades lleguen a tiempo para la campaña navideña. Si a eso se suma una demanda alta por el atractivo de ser el primer modelo de su tipo en el ecosistema Apple, el cóctel apunta a posibles problemas de disponibilidad durante buena parte de 2027.

Para la compañía, el impacto económico de esos cuellos de botella no sería necesariamente negativo. Los planes de producto que se manejan en el sector apuntan a que la gama iPhone 18 Pro sí se anunciaría y pondría a la venta en septiembre de 2026 de forma convencional, absorbiendo buena parte de la demanda de quienes prefieran no esperar al plegable.

Más incertidumbre hay alrededor del modelo básico, el iPhone 18 “a secas”, que algunos informes sitúan directamente en primavera de 2027. En ese escenario, el iPhone plegable quedaría como el gran protagonista de final de año, con un papel muy similar al que tuvo el iPhone X como modelo aspiracional y más exclusivo.

Precio muy alto y público objetivo bien definido

En el capítulo económico no hay demasiadas sorpresas: todo apunta a que el iPhone plegable llegará con un precio de salida claramente por encima de los 2.000 euros en Europa. Distintas fuentes barajan cifras en el entorno de los 2.000-2.300 dólares en Estados Unidos, lo que, aplicando impuestos y cambio de moneda, lo colocaría como el iPhone más caro de la historia en el mercado español.

Ese posicionamiento encaja con lo que ya hemos visto en otros fabricantes. El Samsung Galaxy Z Fold7 se lanzó en torno a los 2.100 euros y modelos como el Honor Magic V5 se mueven justo por debajo de esa barrera psicológica. Se trata de una categoría que, al menos por ahora, se orienta claramente a usuarios dispuestos a pagar un sobreprecio por un formato distinto y por las últimas innovaciones en hardware.

Los analistas coinciden en que el coste no será un obstáculo insalvable para buena parte de la base de clientes de Apple. Según estimaciones de firmas como IDC, el usuario habitual de iPhone de gama alta no tiene demasiados reparos en gastar 2.000 euros o más si percibe un salto claro en experiencia y prestaciones. Eso podría provocar que una parte de quienes ahora compran modelos Pro o Pro Max migren directamente al plegable cuando esté disponible.

Otros estudios, como los citados por Counterpoint Research, apuntan en la misma línea: el público objetivo sería relativamente reducido en número absoluto, pero con una capacidad de gasto elevada, lo que ayuda a sostener márgenes altos incluso con volúmenes iniciales inferiores a los de un iPhone convencional.

Al final, el primer iPhone plegable se perfila como un producto de nicho dentro del catálogo, pero con un peso simbólico muy importante. No pretende sustituir de golpe al resto de la gama, sino abrir una nueva categoría en la parte más alta del portafolio y servir de escaparate tecnológico de lo que Apple puede hacer en este terreno.

Impacto en el mercado de plegables: el «efecto Apple» en 2026

Más allá de lo que ocurra dentro del ecosistema de la manzana, la llegada del iPhone plegable tendrá consecuencias en el mercado de smartphones en general. A día de hoy, los móviles plegables apenas suponen alrededor del 1,5-2% de las ventas globales, con unos 20 millones de unidades anuales según las últimas estimaciones.

Pese a su peso todavía pequeño, se trata del segmento que más crece dentro de una industria bastante estancada. Informes recientes de firmas como Counterpoint Research indican que los envíos de plegables aumentaron en torno a un 14-15% interanual en 2025, muy por encima del crecimiento del mercado de smartphones tradicionales, que apenas ronda el 4%.

Con la entrada de Apple prevista para el segundo semestre de 2026, los analistas esperan un nuevo impulso. IDC calcula que el iPhone plegable podría representar hasta un 10% de las ventas totales de iPhone en los trimestres posteriores a su lanzamiento, lo que ayudaría a elevar la cuota de los plegables hasta aproximadamente el 3% del mercado mundial de móviles.

En Europa y, por extensión, en España, se prevé un patrón similar al global, aunque con particularidades. El peso de Apple en las gamas altas es especialmente fuerte en mercados como Alemania, Francia o los países nórdicos, y se espera que buena parte de las primeras unidades del iPhone plegable se concentren en estas regiones, donde el precio supone una barrera algo menor.

Los analistas de IDC y otras consultoras creen que el «efecto Apple» también beneficiará indirectamente a Android: al poner el foco mediático en los plegables, más usuarios que hasta ahora los veían como algo lejano o poco fiable podrían interesarse por alternativas de Samsung, Huawei, Honor, Oppo o Google, a menudo algo más asequibles o con promociones agresivas.

Samsung, Huawei y el contexto competitivo que se encontrará Apple

Cuando Apple se sume a la fiesta de los plegables, otros fabricantes llevarán ya varios años de ventaja en esta categoría. Samsung, por ejemplo, lanzó su primer Galaxy Fold en 2019 y, tras unos inicios complicados, ha ido puliendo su propuesta hasta situarse como claro líder del segmento.

Actualmente, la marca surcoreana acapara más del 60% de la cuota de mercado de móviles plegables, muy por delante de Huawei y otros competidores. Modelos como el Galaxy Z Fold7 o el Galaxy Z Flip han ayudado a popularizar el formato, a la vez que han ido corrigiendo los problemas de durabilidad y fiabilidad que marcaron las primeras generaciones.

Huawei, por su parte, se ha consolidado como el segundo gran actor en plegables, con alrededor de un 15% del mercado mundial. La compañía china no se ha conformado con el formato de libro convencional y ha dado un paso más con dispositivos como el Mate XT Ultimate, un teléfono triplegable de altísima gama que, de momento, solo se comercializa en China y supera con holgura los 3.000 dólares.

Samsung ha respondido con su propio concepto triplegable, el Galaxy Z TriFold, que de momento se mueve también en lanzamientos limitados a ciertos mercados. Estos modelos de tres pliegues no compiten directamente con el futuro iPhone plegable, pero sí marcan el ritmo de innovación en el segmento y muestran hasta dónde pueden estirarse las posibilidades del formato.

Todo ello dibuja un escenario en el que Apple no llegará la primera, pero sí en un momento de madurez técnica mucho mayor. Los problemas iniciales de fiabilidad han disminuido, las bisagras aguantan cientos de miles de ciclos de apertura y cierre, y los usuarios ya están más familiarizados con la idea de un móvil que se dobla sin romperse a los dos días.

Por qué Apple decide dar el salto ahora

En los últimos años, Apple ha recibido críticas por introducir cambios relativamente conservadores en el diseño del iPhone. De una generación a otra, las mejoras han llegado sobre todo en cámaras, procesadores y batería, mientras que la estética y la experiencia general han evolucionado de forma mucho más discreta.

Filtraciones publicadas por medios como The Information y Bloomberg apuntan a que el iPhone plegable forma parte de una estrategia más amplia para revitalizar la gama y recuperar parte de ese factor sorpresa que caracterizó a la marca durante la etapa de Steve Jobs. No se trataría de un experimento aislado, sino de una apuesta clara por un nuevo formato dentro del catálogo.

El futuro plegable encajaría además con la línea de productos ultrafinos que Apple ha ido introduciendo recientemente. El iPhone ultradelgado lanzado este año, con un grosor cercano a los 5,6 mm, se interpreta en el sector como una especie de ensayo general: una forma de probar materiales y tolerancias extremas antes de lanzarse a por un dispositivo que debe doblarse miles de veces sin comprometer la integridad de la pantalla.

En paralelo, la compañía seguiría apoyándose en la gama Pro como columna vertebral de ventas, a la vez que explora nuevas variantes y nombres comerciales (como el iPhone Air) para segmentar mejor su oferta. El plegable se situaría en la cúspide de esa pirámide, como modelo aspiracional destinado a los usuarios más entusiastas y con mayor poder adquisitivo.

Las fuentes cercanas al proyecto citadas por The Information señalan que, internamente, se percibe este iPhone plegable como uno de los lanzamientos más importantes de la marca en años. No tanto por el volumen de ventas inmediato, sino por el mensaje que envía: Apple sigue dispuesta a cambiar de formato cuando considera que la tecnología y el mercado están lo suficientemente maduros.

Si se cumplen los plazos y no hay sorpresas de última hora, 2026 marcará un punto de inflexión para Apple y para el mercado de móviles plegables en general. El primer iPhone con pantalla flexible llegaría como un dispositivo muy caro, con producción limitada y más de un reto logístico, pero también como la gran apuesta de la compañía para estrenar una nueva etapa del iPhone: un modelo tipo libro, más ancho que alto, pensado para acercarse a la experiencia de un iPad mini, respaldado por una bisagra extremadamente cuidada y listo para competir en un segmento en el que Samsung y Huawei se han adelantado, pero que podría cambiar de escala en cuanto Apple ponga, por fin, su propio plegable en los escaparates europeos y españoles.

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