Bruselas aprieta a Google: acceso a datos para buscadores rivales

  • La Comisión Europea exige que Google comparta datos de búsqueda con rivales en condiciones justas y no discriminatorias.
  • La investigación se enmarca en la Ley de Mercados Digitales y podría derivar en una multa millonaria.
  • Bruselas quiere incluir datos de clasificación, presentación de resultados y chatbots de IA, asegurando la anonimización.
  • Google tilda la exigencia de extralimitación y alerta de riesgos para la privacidad y la seguridad de los usuarios.

Bruselas exige a Google abrir sus datos a buscadores rivales

La Comisión Europea ha puesto el foco en Google y en la forma en que gestiona los datos de búsqueda dentro del mercado único digital. Bruselas considera que el gigante estadounidense está limitando de manera indebida el acceso de otros motores de búsqueda a información esencial para competir en igualdad de condiciones.

En el centro del debate está la obligación de cumplir con la Ley de Mercados Digitales (DMA), que impone normas específicas a las grandes plataformas en línea que actúan como «guardianes de acceso». Para la UE, los datos que maneja Google Search —incluidos los que se generan a través de chatbots con funciones de búsqueda— no pueden quedar blindados si ello cierra la puerta a la competencia en Europa.

Qué exige Bruselas exactamente a Google

Según las conclusiones preliminares remitidas por la Comisión, la empresa debería permitir a motores de búsqueda de terceros acceder a datos clave relacionados con la clasificación de resultados, la forma en que se muestran esos resultados y la interacción a través de chatbots de inteligencia artificial con funciones de búsqueda. Una actuación similar a la que motivó que Bruselas acusara a Meta.

Los servicios comunitarios sostienen que la restricción de acceso a estos datos reduce de forma significativa la competencia efectiva en el mercado europeo de la búsqueda online. Sin esa información, los rivales tendrían muchas más dificultades para desarrollar algoritmos y servicios que estén a la altura de Google Search (por ejemplo, para crear asistentes conversacionales como el asistente de WhatsApp con IA de Bankinter).

El expediente formal se abrió el pasado mes de enero y, a partir de ese momento, Bruselas ha ido recabando información y opiniones de otros actores del sector digital. El resultado provisional es que Google podría estar incumpliendo las obligaciones que la DMA impone a los grandes intermediarios, especialmente en lo relativo al acceso a datos y a la no discriminación.

El objetivo último de la Comisión Europea es que el acceso a estos datos se produzca en condiciones «justas, razonables y no discriminatorias», de manera que otros motores de búsqueda puedan perfeccionar sus servicios, incorporar funcionalidades basadas en IA y competir en pie de igualdad tanto en España como en el resto de la Unión Europea, como ocurre con integraciones como ChatGPT en CarPlay.

Calendario del procedimiento y posibles sanciones

Las propuestas elaboradas por el Ejecutivo comunitario se someterán ahora a consulta con la propia Google y con otros agentes implicados hasta el 1 de mayo. Durante este periodo, las partes podrán formular observaciones, sugerencias de cambio o alegaciones jurídicas, incluidas consideraciones sobre seguridad y privacidad recogidas en estrategias de ciberseguridad.

Una vez finalizado ese plazo, la Comisión iniciará una fase de análisis interno con vistas a adoptar una resolución final que, como muy tarde, deberá estar lista en julio. Ese texto fijará de forma definitiva las obligaciones de Google y las condiciones concretas de acceso a los datos de búsqueda.

Si los cargos se confirman sin modificaciones sustanciales, Bruselas tiene la posibilidad de imponer a la compañía una multa económica de gran magnitud, acorde con el régimen sancionador previsto en la Ley de Mercados Digitales para los incumplimientos graves y reiterados.

El expediente no se limita a España, pero su impacto será especialmente relevante en el mercado europeo, donde Google ostenta una posición dominante en la búsqueda online y donde la UE está tratando de abrir espacios a nuevas herramientas y empresas emergentes, incluidas las que integran inteligencia artificial generativa.

Datos, IA y competencia: la visión de la Comisión Europea

Para la Comisión, el acceso a la información que genera Google Search es un insumo esencial para la innovación en servicios digitales. Sin esos datos, las empresas más pequeñas lo tienen mucho más difícil para entrenar sus sistemas de IA o para ajustar sus algoritmos de posicionamiento y respuesta.

La vicepresidenta de la Comisión Europea responsable de competencia, Teresa Ribera, ha subrayado que «los datos son una aportación clave para la búsqueda online y para el desarrollo de nuevos servicios», incluida la inteligencia artificial. A su juicio, limitar ese acceso de manera injustificada puede perjudicar al conjunto del ecosistema digital europeo.

Ribera también ha advertido de que, en «mercados en rápido movimiento, los pequeños cambios pueden tener rápidamente un gran impacto». Con esta idea, la Comisión lanza un mensaje claro: no tolerará prácticas empresariales que puedan desembocar en el cierre de mercados o en la reducción de opciones para los usuarios europeos.

En este contexto, Bruselas pretende que los rivales de Google puedan recibir datos de búsqueda, incluidos los que proceden de chatbots de IA con funciones de búsqueda. Esta información, convenientemente tratada y anonimizad, permitiría a otros operadores pulir sus herramientas, mejorar la calidad de los resultados y desarrollar asistentes conversacionales más competitivos.

La propuesta comunitaria también pide que se detalle con precisión el alcance exacto de los datos que Google tendría que compartir, evitando ambigüedades que puedan vaciar de contenido las obligaciones o generar nuevos conflictos en el futuro.

Condiciones técnicas: anonimización, frecuencia y precios

Más allá del principio general de acceso, una parte clave del debate gira en torno a cómo, cuándo y a qué coste se facilitarán los datos de búsqueda. La Comisión quiere fijar criterios claros sobre los mecanismos de transmisión de la información, así como sobre la regularidad con la que se actualizarán los conjuntos de datos.

Bruselas plantea introducir salvaguardas específicas para garantizar la anonimización de los datos personales, de modo que el intercambio de información no implique revelar identidades ni hábitos individuales de los usuarios. Este punto es especialmente sensible en la UE, donde el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) marca un listón muy elevado en materia de privacidad.

Otro frente de la propuesta tiene que ver con los criterios de fijación de precios por el acceso a los datos. La Comisión insiste en que cualquier tarifa que Google pueda cobrar a otros buscadores deberá ser justa, razonable y no discriminatoria, evitando que el precio se convierta en una barrera de entrada encubierta.

En paralelo, se estudian condiciones sobre los formatos y estándares técnicos en los que se proporcionará la información. La intención es que los datos sean realmente utilizables por los motores de búsqueda rivales, sin obstáculos derivados de tecnologías propietarias o incompatibilidades deliberadas.

Por último, el borrador de obligaciones incluye referencias al tratamiento específico de los datos generados por chatbots de IA integrados en la búsqueda. Dado que estos sistemas pueden recoger interacciones muy detalladas de los usuarios, la Comisión quiere evitar que su explotación quede monopolizada por un solo actor.

La respuesta de Google: acusaciones de extralimitación y riesgo para la privacidad

Google ha reaccionado con dureza ante el movimiento de Bruselas y ha dejado claro que no comparte la interpretación que hace la Comisión de la Ley de Mercados Digitales. En un comunicado remitido a medios europeos, la compañía califica la petición de «extralimitación» y avanza que seguirá defendiéndose en el procedimiento.

Según la tecnológica, las exigencias formuladas por la UE superan con creces el mandato de la DMA y podrían tener consecuencias negativas no solo para la empresa, sino también para los propios ciudadanos europeos que utilizan a diario sus servicios.

Uno de los principales argumentos de Google es que los cambios propuestos le obligarían a «ceder» datos privados de millones de usuarios europeos a buscadores de terceros que, a su juicio, contarían con «medidas de protección de privacidad peligrosamente ineficaces». La compañía sugiere que abrir el acceso sin un marco extremadamente estricto podría traducirse en más riesgos de filtraciones o usos indebidos.

La empresa insiste además en que ya cumple con elevados estándares de seguridad y protección de datos, y teme que un intercambio de información a gran escala erosione la confianza de los usuarios en sus servicios. Este pulso entre competencia y privacidad se convierte, así, en uno de los ejes centrales del conflicto entre Bruselas y Google.

Pese a su postura crítica, la compañía participará en la consulta abierta hasta el 1 de mayo, en la que tratará de influir en el diseño final de las obligaciones, bien suavizando las exigencias, bien introduciendo salvaguardas adicionales en materia de protección de datos y seguridad.

La presión regulatoria sobre Google se enmarca en un contexto europeo en el que se intenta equilibrar la innovación en inteligencia artificial con la defensa de la competencia y la protección de la privacidad. Lo que se decida en este caso marcará un precedente clave para el resto de grandes plataformas que operan en el mercado digital europeo.

La pugna abierta entre la Comisión Europea y Google ilustra hasta qué punto los datos de búsqueda y los sistemas de IA se han convertido en un recurso estratégico para el futuro del ecosistema digital en Europa. Mientras Bruselas defiende que abrir el acceso es imprescindible para que surjan alternativas reales a Google Search, la compañía alerta de que hacerlo sin cautelas puede poner en riesgo la seguridad y la privacidad de millones de usuarios. Lo que finalmente determine la resolución, prevista para el verano, condicionará el margen de maniobra de los buscadores rivales y el grado de control que la Unión Europea está dispuesta a ejercer sobre los gigantes tecnológicos.

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