Seguramente te estas preguntando ¿Cada cuánto cambiar pasta térmica? para que tu ordenador no presente problemas, por lo que te invitamos a leer el siguientes artículo.

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Pasta térmica

¿Qué es y cada cuánto cambiar pasta térmica?

También conocida como grasa silicón, masilla térmica, silicona térmica o grasa térmica, creada para aumentar la conducción de calor entre dos superficies u objetos que son irregulares y no poseen contacto directo.

Cuando se le hace mantenimiento a un ordenador se debe realizar el mantenimiento adecuado de la pasta térmica, teniendo en cuenta, que no es una tarea muy sencilla de hacer.

¿Cada cuánto cambiar pasta térmica del computador?

A pesar de los avances y aspectos que se conocen sobre los componentes que integran un ordenador, se desconoce cuando es recomendable cambiar la pasta térmica de un equipo, ya que el deterioro o pérdida de la misma no siempre es de la misma forma o ritmo.

Una excelente pasta térmica no posee la misma vida útil que una más económica, como tampoco ofrece la misma conductividad, aspecto que se debe tener en cuenta cuando se debe cambiar la pasta térmica.

Las pastas térmicas suelen durar aproximadamente dos a cinco años, pero este tiempo suele variar según la calidad y uso, sin mostrar ningún tipo de degradación o rendimiento térmico. Un aspecto que debemos tener en cuenta es que las dos partes que suelen necesitar de este producto son la tarjeta gráfica y el procesador.

En el caso del procesador, cuenta con una pasta térmica en el difusor incorporado del encapsulado, área que se encuentra en contacto con la base del sistema de refrigeración que se emplea. Por otro lado, la tarjeta gráfica se encuentra en la parte superior del encapsulado de la Unidad de procesamiento gráfico, el cual tienen contacto con la base de cobre del radiador.

Sin embargo, lo que pocas personas saben, es que la pasta térmica puede encontrarse también en algunos chips de memoria que se encuentran en el mercado.

¿Cuándo se debe cambiar la pasta térmica del procesador?

En la actualidad existen personas que piensan en cambiar la pasta térmica dos veces al año, pero esto es completamente falso, ya que dependerá de la calidad que posea la misma como dijimos anteriormente, aunque si se puede establecer los siguientes parámetros.

  • Lapso de tiempo específico: Como se ha venido indicando, es muy difícil especificar un tiempo determinado para el cambio de la pasta térmica, sin embargo, los especialistas apuestan por dos años para las económicas y de 4 a 5 años las pastas de mayor calidad.
  • Temperatura: Una excelente idea para saber si existen problemas con la pasta térmica es medir constantemente la temperatura del procesador durante tiempos prolongados de trabajo, de esta manera podremos determinar el problema exacto.

Por otro lado, es importarte tener presente que las temperaturas elevadas no muestran por si solas que se necesite un cambio de pasta, ya que también se puede deber a la acumulación de polvo dentro del CPU.

Si observamos que los ventiladores están limpios y poseen un buen flujo de aire manteniendo la temperatura idónea, debemos cambiar la pasta térmica en nuestro procesador. Si deseas conocer las mejores marcas de procesadores, visita nuestro artículo y conoce cuales son.

¿Cuándo se debe cambiar la pasta térmica de la tarjeta gráfica?

En el caso de la pasta térmica que posee la tarjeta gráfica no es recomendable cambiar hasta después de dos años de realizar la compra. Pero algo que debemos tener en cuenta, es que cada modelo es distinto, algunas cuentan con pequeñas almohadillas térmicas que pueden convertir en una tarea muy compleja. Sin embargo, la base va hacer la misma:

  1. Desmontar el sistema de refrigeración del área frontal, retirando cada uno de los tornillos que se encuentran en la parte trasera y desconectando los cables conectados con el ventilador.
  2. Luego, se debe retirar con sumo cuidado la pasta térmica vieja con ayuda de un algodón o papel con alcohol.
  3. Coloca nuevamente pasta en el área central de la GPU, más o menos del tamaño de un guisante.
  4. Por último, se vuelve a montar el sistema de disipación y conectamos nuevamente el ventilador.