Ciberataque a un petrolero en el Estrecho de Gibraltar: EE.UU. investiga

  • La Guardia Costera de EE.UU. y el FBI abordaron un buque extranjero en el golfo de México tras detectar una posible intrusión informática.
  • El petrolero 'VL Prosperity', con bandera liberiana, fue identificado como el barco inspeccionado el 21 de agosto.
  • Un segundo buque habría sufrido un incidente similar y fue abordado el 24 de agosto para su investigación.
  • Washington no ha atribuido la autoría del ataque, aunque medios iraníes apuntaron a una acción contra el carguero.

Buque mercante extranjero en alta mar

La seguridad marítima ha saltado a la primera línea de la actualidad después de que la Guardia Costera de Estados Unidos confirmara que, el pasado 21 de agosto, un equipo especializado junto con agentes del FBI subió a bordo de un buque mercante con bandera extranjera en el golfo de México. El motivo no fue otro que investigar un posible ciberataque atribuido a “actores extranjeros” durante la travesía del navío, que había cruzado el estrecho de Gibraltar semanas antes. La operación se dio a conocer después de que varios medios estadounidenses revelaran la existencia de dos pesquisas relacionadas con ataques informáticos contra petroleros y metaneros tras pasar por esa zona estratégica.

Según explicó un portavoz del organismo a Europa Press, la intervención se realizó “en estrecha coordinación con el FBI y expertos federales en ciberseguridad” y consistió en una “operación conjunta de abordaje y seguridad en alta mar” sobre un buque que se dirigía a un puerto estadounidense. El objetivo era “garantizar la integridad de los sistemas operativos y de tecnología de la información” ante indicios de que la red del barco había sido comprometida. Aunque no se ofrecieron detalles concretos sobre la naturaleza del ataque, sí se destacó la colaboración del capitán, la tripulación y el personal corporativo en tierra para mitigar la amenaza.

El ‘VL Prosperity’ y sus 30 horas de silencio

Poco después de la confirmación oficial, varios medios iraníes informaron de que el buque afectado era el ‘VL Prosperity’, un superpetrolero con bandera liberiana de unos 333 metros de eslora y capacidad para transportar unos 2,3 millones de barriles de crudo. La compañía HMM Ocean Service, propietaria del navío, reconoció a la cadena CBS que efectivamente fue el barco abordado por la Guardia Costera. Según fuentes citadas por ABC, el ataque se habría producido cuando el barco navegaba por el estrecho de Gibraltar, donde perdió las comunicaciones durante más de 30 horas, aunque este extremo no ha sido corroborado oficialmente por las autoridades estadounidenses.

Investigación de ciberataque en buque tanque

La cadena ABC también señaló que un segundo barco experimentó un incidente similar y fue abordado el 24 de agosto para realizar las correspondientes pesquisas. Esta información coincide con lo apuntado por The Wall Street Journal, que indicó que las autoridades estadounidenses investigan posibles ataques contra dos petroleros y metaneros que se dirigían a Estados Unidos, y que ambos habrían sufrido intentos de ‘hackeo’ cerca de las costas europeas.

Sin daños operativos ni físicos, pero con preocupación

La Guardia Costera insistió en que, tras la inspección, no se registraron afectaciones operativas, inestabilidad en el buque, peligro físico para la tripulación ni impactos medioambientales. Además, el organismo mantiene una comunicación activa con los operadores portuarios y los actores del sector marítimo local para garantizar que las operaciones continúen con normalidad. En ese sentido, se pidió a los socios del sector que “soliciten de forma proactiva” apoyo en ciberseguridad “bajo condiciones de anonimato” para hacer frente a posibles amenazas.

El episodio pone de relieve una vulnerabilidad inquietante en una ruta por la que transitan más de 100.000 buques cada año. El estrecho de Gibraltar conecta el Atlántico con el Mediterráneo y es una arteria esencial para los tráficos entre Europa, Asia, África y Oriente Medio. Un incidente que obligase a restringir temporalmente la navegación tendría consecuencias económicas y medioambientales inmediatas, más allá de lo regional.

La sombra de la ciberseguridad en la energía

Aunque Washington no ha atribuido públicamente la autoría de estos ataques, el contexto preocupa a las agencias estadounidenses. Un informe de la Government Accountability Office (GAO) ya identificó en 2025 a China, Irán, Rusia y Corea del Norte, además de organizaciones criminales transnacionales, entre las principales amenazas cibernéticas para el sistema marítimo del país. Ese diagnóstico general no supone una atribución directa a los incidentes de Gibraltar, pero evidencia que la seguridad energética depende cada vez más de líneas de código.

La infraestructura marítima estadounidense mueve bienes y servicios valorados en más de 5,4 billones de dólares anuales, según la GAO, y la digitalización de los grandes buques convierte a sus sistemas de navegación, propulsión y gestión de carga en posibles objetivos. Aunque los ataques investigados no han provocado una interrupción demostrable del suministro ni un movimiento concreto de los precios del petróleo o del gas, el verdadero aviso reside en lo que pudo ocurrir: un cuello de botella digital en un estrecho marítimo puede tener consecuencias imprevisibles.

Por ahora, la investigación continúa abierta y la Guardia Costera ha destacado la “amplia colaboración” del buque implicado, cuya bandera concreta no ha sido desvelada oficialmente. Las autoridades estadounidenses no han confirmado tampoco la identidad del segundo barco ni los detalles técnicos de la intrusión. Mientras tanto, el sector marítimo observa con atención cómo se desarrollan los acontecimientos, consciente de que la próxima amenaza no llegará necesariamente por el horizonte, sino a través de una pantalla conectada.


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