La cooperación entre la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra ha permitido poner contra las cuerdas a una parte de una trama internacional de ciberdelincuencia que supuestamente tenía a uno de sus responsables en la provincia de Alicante. El principal implicado es un chico de 16 años y nacionalidad rumana al que se atribuye la administración del colectivo KillSec, conocido por sus ataques con ransomware.
La investigación encaja en una ofensiva policial más amplia contra este grupo, que según los investigadores habría lanzado más de mil ataques en distintos países. Su forma de actuar consistía en apropiarse de información delicada y después pedir dinero para no hacerla pública, una práctica que ha afectado a empresas y administraciones.
Una red internacional con epicentro en Alicante
Los agentes llegaron hasta el sospechoso gracias a una imagen de perfil y a la colaboración con el FBI en San Juan de Puerto Rico. Esa pista condujo a una vivienda de Alicante donde residía el joven, que al parecer ejercía como administrador y operador principal del entramado.
En el despliegue se realizaron dos entradas y registros en un domicilio y otro inmueble de la provincia. Los agentes intervinieron pruebas y activos vinculados a la organización, mientras continúan revisando el material obtenido para esclarecer todos los detalles.
El asalto a una entidad catalana
Uno de los episodios que activó las pesquisas fue el ciberataque contra Infraestructures.cat, una entidad pública catalana, a comienzos de 2025. Los Mossos d’Esquadra abrieron diligencias al detectar el acceso a los sistemas, la sustracción de datos confidenciales y un intento posterior de extorsión.
Los perjuicios provocados por esa intrusión se estimaron en alrededor de un millón de euros, de acuerdo con las fuentes consultadas. La investigación permitió conectar el ataque con KillSec y, más tarde, con el detenido en Alicante, a quien se sitúa como una pieza clave de la infraestructura del grupo.
Golpe coordinado a la infraestructura de KillSec
La actuación se enmarcó en la operación internacional KillSwitch, coordinada con Europol y Eurojust y con la implicación de fuerzas de varios países europeos y de Estados Unidos. En España, el caso unió a especialistas de la Guardia Civil y de los Mossos, con apoyo de agentes belgas, alemanes y estadounidenses.
Los responsables de la investigación consiguieron tomar el control de la infraestructura del grupo, incluida la web donde publicaba los archivos robados, y asegurar cinco servidores centrales. También intervinieron dominios usados por la banda y redirigieron a quienes los visitaban hacia un aviso oficial de actuación policial.
Qué es el ransomware y por qué genera alarma
El ransomware es un tipo de programa malicioso que bloquea ordenadores o cifra la información y exige un pago para devolver el acceso. En los casos de doble extorsión, los atacantes no solo impiden consultar los datos, sino que también los roban y amenazan con difundirlos.
Este tipo de delito suele aprovechar fallos de seguridad y accesos mal protegidos, además de técnicas de ingeniería social como enlaces o archivos adjuntos fraudulentos. Su impacto puede comprometer información sensible y afectar al funcionamiento normal de una organización, según han advertido los cuerpos policiales.
Qué se sabe del grupo KillSec
KillSec se presentaba como una banda especializada en sustraer información y exigir rescates a compañías y organismos. Sus integrantes habrían explotado vulnerabilidades y puntos de acceso débiles, sobre todo en servicios de almacenamiento en la nube, para copiar datos internos y llevarlos a su propia infraestructura.
Las víctimas aparecían en un sitio usado para filtrar material robado y recibían amenazas de publicación si no pagaban. Cuando no lograban el dinero, los archivos podían terminar disponibles para su descarga, una fórmula que busca multiplicar la presión sobre la entidad afectada.
La investigación continúa abierta y los agentes siguen examinando dispositivos, datos y activos incautados para localizar a más implicados y posibles beneficios criminales. El caso muestra cómo una estructura de ciberdelincuencia puede operar desde una habitación y golpear a administraciones y empresas de varios países, mientras la cooperación policial internacional se ha convertido en la principal respuesta frente a esta amenaza.
