Apple siempre ha sacado pecho con el tema de la privacidad, vendiéndola como uno de sus valores más potentes para diferenciarse del resto de tecnológicas. Herramientas como Hide My Email, que genera direcciones de correo aleatorias para no dar la real, son precisamente las que dan confianza al usuario medio. Sin embargo, se ha descubierto un pastel bastante incómodo: un fallo de seguridad permite rastrear el camino de vuelta y averiguar cuál es tu cuenta de correo verdadera a pesar de usar estos alias.
La cosa no es nueva, y eso es lo que más escuece. Un experto en ciberseguridad, Tyler Murphy, de la firma EasyOptOuts, avisó a los de Cupertino sobre este agujero hace ya más de un año. A pesar de que Apple ha tenido tiempo de sobra para meterle mano al problema, la brecha sigue ahÃ, dejando a los usuarios de iCloud+ en una situación un tanto comprometida. No es solo un fallo técnico, es un golpe directo a la lÃnea de flotación de un servicio que pagas precisamente para que no te rastreen.
Un error que desprotege la identidad digital
El funcionamiento de este exploit, del que no se han dado todos los detalles técnicos para no dar ideas a los amigos de lo ajeno, es alarmantemente eficaz. En las pruebas llevadas a cabo por medios especializados y por el propio Murphy, se logró identificar la dirección real en el 100 % de los casos analizados. Esto significa que la barrera que Apple prometÃa es, ahora mismo, de papel de fumar. Si te registras en una web sospechosa pensando que tu correo está a salvo, podrÃas estar dándoles la llave de tu identidad digital sin saberlo.
Desde la compañÃa aseguran que están en ello y que la solución llegará en una futura actualización de seguridad urgente para iPhone y Mac, pero lo cierto es que ya hubo un intento de arreglo en marzo que no sirvió de mucho. El investigador comprobó que, tras un supuesto cambio en el sistema, la vulnerabilidad seguÃa siendo explotable con la misma facilidad de siempre. Para quienes dependen de este anonimato, como activistas o personas que quieren evitar el acoso, este retraso en la respuesta es difÃcil de digerir.

Cambios en el servicio y precedentes poco halagüeños
Por si fuera poco, Apple está moviendo ficha por otro lado que tampoco gusta a todo el mundo. Han empezado a migrar los alias de Hide My Email al dominio @private.icloud.com. Aunque parezca un cambio menor, esto facilita que las webs detecten qué correos son falsos y decidan bloquear el acceso o el registro. Si a esta pérdida de flexibilidad le sumamos que el sistema no es tan estanco como decÃan, la utilidad de la suscripción a iCloud+ empieza a quedar en entredicho para los más exigentes.
No es la primera vez que vemos a Apple tropezar con la misma piedra. Ya pasó con las fugas de tráfico en las conexiones VPN de iOS o con aquellos problemas de la dirección MAC que no se ocultaba tan bien como prometÃan. Parece que la rapidez de reacción no es el fuerte de la manzana cuando se trata de parches de privacidad, algo que choca frontalmente con sus campañas publicitarias. En el caso actual, el riesgo no es solo el spam, sino que facilita ataques de suplantación de identidad mucho más serios.
La confianza del usuario está en juego
Al final del dÃa, lo que queda es una sensación de que no podemos bajar la guardia ni con las marcas que más prometen protegernos. Aunque Hide My Email sigue siendo mejor que ir dando tu correo principal a diestro y siniestro, conviene no fiarse a pies juntillas hasta que no salga el parche definitivo. El problema real aquà no es que aparezca un fallo, que al fin y al cabo le puede pasar a cualquiera, sino la lentitud a la hora de cerrarle la puerta a los atacantes.
Este escenario deja claro que la seguridad total no existe y que, incluso con herramientas premium, los datos personales pueden acabar expuestos por errores de implementación. Mientras Apple termina de pulir la actualización que cierre este agujero, lo más sensato es andar con pies de plomo al registrarse en sitios de dudosa reputación y recordar que la privacidad real se construye con hechos y soluciones rápidas, no solo con buenas intenciones o eslóganes de marketing.

