El sector de la informática doméstica llevaba un tiempo que parecía que no arrancaba del todo, hasta que el aterrizaje del MacBook Neo ha venido a remover el avispero de los portátiles de gama media. Durante años, los usuarios se sentían obligados a desembolsar más de mil euros si querían una máquina solvente, pero Apple ha decidido cambiar las reglas del juego con una propuesta que busca conquistar a quienes tienen un presupuesto más ajustado.
Esta sacudida ha pillado a los fabricantes tradicionales un poco a contrapié, obligándoles a salir de su zona de confort para intentar igualar una relación calidad-precio que ahora mismo es el tema de conversación en todas las tiendas de informática. El movimiento de los de Cupertino no es solo un lanzamiento más, sino un cambio de paradigma en el segmento asequible que ya está provocando una oleada de nuevos anuncios por parte de sus competidores más directos.
Un corazón de smartphone para dominar el escritorio
Lo que hace especial a esta máquina es que Apple ha decidido aprovechar la economía de escala de sus teléfonos móviles. En lugar de diseñar un chip de ordenador desde cero para este modelo, han integrado el procesador A18 Pro que montan los iPhone más potentes, lo que les permite reducir costes de fabricación de forma drástica. Es una jugada maestra de ingeniería industrial, ya que aprovechan chips que no pasaron el corte para los móviles y los ponen a trabajar en una carcasa de aluminio que apenas pesa poco más de un kilo.
En el uso diario, la fluidez es total para navegar por la web o redactar documentos, aunque no todo es perfecto. Al carecer de ventiladores, el equipo tiende a bajar el ritmo cuando se le exige demasiado tiempo seguido, lo que deja claro que no es una máquina para edición de vídeo profesional ni tareas pesadas. Sin embargo, para un estudiante o alguien que teletrabaja con herramientas de ofimática, la experiencia que ofrece macOS es difícil de batir por el precio al que ha salido a la venta.
La respuesta de Windows: Snapdragon y Wildcat Lake
Como era de esperar, el bando de los PC no se ha quedado de brazos cruzados y ya hemos visto movimientos muy interesantes en ferias tecnológicas. Qualcomm ha presentado su nueva serie Snapdragon C basada en arquitectura ARM, que promete ser el rival más directo del portátil de la manzana. Estos chips están diseñados para dar vida a equipos muy finos que apenas se calientan y que, según dicen, podrían llegar a las tiendas con precios de salida que rondarían los 300 euros en sus configuraciones más básicas.
Por otro lado, Intel no quiere perder su trozo del pastel y ha puesto sobre la mesa su familia Wildcat Lake. La gran ventaja aquí es que siguen usando la arquitectura tradicional, lo que asegura que todas las aplicaciones de Windows funcionen de forma nativa sin necesidad de traducciones de software que a veces dan algún que otro quebradero de cabeza. Dell ya ha movido ficha con un nuevo XPS 13 que es más ligero que el de Apple y que incluye una pantalla táctil, algo que sigue siendo la asignatura pendiente en los portátiles de la compañía de la manzana.
Sacrificios necesarios para ajustar el presupuesto
Para poder vender un MacBook por menos de setecientos euros, Apple ha tenido que meter la tijera en algunos apartados que conviene conocer antes de lanzarse a por él. Por primera vez en mucho tiempo, nos encontramos con un teclado que no tiene retroiluminación, algo que se echa de menos si te gusta trabajar en el sofá a oscuras. Además, el panel táctil no es el sofisticado Force Touch de sus hermanos mayores, sino que vuelve al clic físico de toda la vida, lo cual es un viaje al pasado que a algunos les costará aceptar.
La conectividad también es algo justa, con solo dos puertos USB-C que no tienen la misma velocidad entre sí. Si necesitas conectar varios periféricos o más de un monitor externo, vas a tener que tirar de adaptadores y hubs obligatoriamente. Aun así, la batería cumple con creces para aguantar una jornada de clases o una mañana intensa de reuniones, apoyada en una eficiencia energética que sigue estando a años luz de lo que veíamos en los portátiles de hace apenas un lustro.
La competencia entre fabricantes se ha vuelto a encender gracias a este nuevo invitado, lo que al final se traduce en que nosotros, como consumidores, tendremos mejores opciones donde elegir sin tener que dejarnos el sueldo de un mes. El mercado de los ordenadores sencillos pero potentes ha despertado de su letargo y, ya sea optando por la elegancia de Apple o por la versatilidad de los nuevos modelos de Dell o Acer, está claro que los portátiles de gama media han dado un salto de gigante que ya no tiene vuelta atrás.

