El primer dispositivo de OpenAI y Jony Ive podría retrasarse por problemas técnicos y de privacidad

  • Informes apuntan a un aplazamiento del lanzamiento inicialmente previsto para 2026 por obstáculos técnicos y de privacidad.
  • El dispositivo sería de bolsillo, sin pantalla y sensible al entorno, con escucha por defecto que el equipo intenta modular.
  • OpenAI e Ive afinan la 'personalidad' del asistente para que hable solo cuando aporte valor y cierre las conversaciones a tiempo.
  • Altos requisitos de cómputo e infraestructura elevan costes; se ha señalado un posible acuerdo con Luxshare para la fabricación.

Proyecto de hardware de OpenAI y Jony Ive

Aunque la compañía no deja de presentar nuevos modelos de lenguaje, el esperado proyecto de hardware que desarrollan OpenAI y Jony Ive se habría topado con escollos que pueden mover el calendario. Según publicaciones que citan a fuentes familiarizadas con el plan, persisten incidencias técnicas y dudas de privacidad que empujan a replantear los tiempos del lanzamiento.

La idea sobre la mesa es un dispositivo de bolsillo, sin pantalla y consciente del entorno, capaz de captar señales de audio y visuales para interpretar el contexto con modelos de IA y responder de forma natural. No obstante, el equipo aún trabaja en definir la voz, el tono y el comportamiento del asistente, además de en cómo proteger los datos si el aparato permanece atento por defecto.

Qué sabemos del proyecto y su objetivo

Dispositivo de IA sin pantalla

En mayo se informó de la compra por parte de OpenAI de la startup de hardware vinculada a Jony Ive por 6.500 millones de dólares, con el propósito de impulsar una nueva generación de equipos con IA. La ambición es clara: llevar la IA a un formato cotidiano y discreto, más allá del móvil o el ordenador tradicional.

De acuerdo con fuentes citadas por medios como Financial Times y Engadget, el prototipo aspira a ser del tamaño de la palma y prescindir de pantalla, apoyándose en micrófonos y cámaras para interpretar el contexto. Uno de los puntos delicados es su modo de funcionamiento por defecto: escucha siempre activa. El equipo intenta que el dispositivo solo intervenga cuando aporte utilidad y que corte a tiempo las respuestas para no resultar invasivo.

Los motivos del posible retraso

Retos técnicos y de privacidad

Uno de los grandes desafíos está en perfilar la personalidad del asistente: que suene cercano y práctico, sin resultar raro ni excesivamente humano. Ajustar esa frontera entre naturalidad y comodidad del usuario requiere pruebas continuas y una fina calibración de respuestas y turnos de conversación.

La privacidad es el segundo frente. Un dispositivo atento al entorno debe gestionar con rigor datos y grabaciones en tiempo real. El equipo explora fórmulas para reforzar la seguridad y el tratamiento local siempre que sea posible, evitando fugas de información sin sacrificar funcionalidad ni rapidez.

El tercer bloque de problemas llega por la vía del cómputo: los modelos que sostienen estas funciones exigen potencia de procesamiento notable, lo que dispara costes, condiciona la autonomía y complica el hardware. Entre la infraestructura en la nube y el procesamiento en el dispositivo, el equilibrio técnico y financiero no es sencillo.

Calendario y fabricación: qué se baraja ahora

Hoja de ruta del dispositivo de OpenAI

La ventana de lanzamiento que se manejaba para 2026 ya no estaría garantizada, según fuentes consultadas por medios como TechCrunch y Financial Times. Internamente se ha descrito un producto sin pantalla, de bolsillo y consciente del entorno, pero el estado de los trabajos invita a avanzar con cautela para evitar tropiezos en su primera apuesta de hardware.

En el apartado industrial, también se ha mencionado un acuerdo con Luxshare como socio de fabricación, extremo que apuntaría a una cadena de suministro en fase de preparación. Con todo, la decisión sobre características críticas, como el modo de escucha y el marco de privacidad, será determinante antes de fijar una nueva fecha en firme.

El proyecto que firman OpenAI y Jony Ive mantiene altas expectativas, pero la realidad técnica y regulatoria exige tiempo: ajustar la personalidad del asistente, blindar la privacidad y encajar los costes de cómputo son pasos imprescindibles que pueden empujar el lanzamiento más allá de lo previsto.

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