En cuestión de pocos días, Apple ha encadenado varias salidas de primera línea en su cúpula directiva, concentradas en áreas tan sensibles como la inteligencia artificial, el diseño de sus interfaces, la política medioambiental y el departamento legal. Este goteo acelerado de dimisiones ha reavivado las dudas sobre una posible reestructuración de calado en la compañía y sobre el futuro relevo al frente del grupo.
El movimiento se percibe en el sector como un auténtico éxodo de talento en la alta dirección, en un momento en el que Apple intenta ponerse al día en inteligencia artificial frente a rivales como Meta, Google u OpenAI y hace frente a una creciente presión regulatoria, especialmente en Estados Unidos y Europa. Las salidas se concentran entre el 1 y el 4 de diciembre y afectan a figuras muy visibles en presentaciones de producto y en la relación de la empresa con gobiernos y reguladores.
Un adiós clave en inteligencia artificial y tensiones por Siri
La primera ficha en caer fue John Giannandrea, máximo responsable de Inteligencia Artificial y Aprendizaje Automático desde 2018. Su retirada, anunciada el 1 de diciembre, no será inmediata: continuará en la empresa hasta la primavera de 2026 como asesor, aunque ya ha desaparecido de la página oficial de liderazgo ejecutivo, un gesto nada menor en el ecosistema Apple.
Giannandrea reportaba directamente a Tim Cook y ha sido la cara visible de la estrategia de IA de la compañía, incluidas las iniciativas agrupadas bajo la marca Apple Intelligence. Su marcha se produce tras críticas internas y externas por los retrasos de Siri y por la sensación de que Apple ha ido por detrás en la carrera de los modelos generativos, hasta el punto de apoyarse en tecnología de Google para reforzar su asistente, cuya nueva versión se ha pospuesto a 2026.
En paralelo, el ecosistema de IA de Apple ha sufrido otras salidas relevantes durante 2025, con perfiles especializados en búsqueda y modelos avanzados fichando por compañías rivales, sobre todo Meta y OpenAI. Este trasvase alimenta la percepción de que la empresa está teniendo dificultades para retener a su talento más puntero en un área que será decisiva durante la próxima década.
Alan Dye y el golpe al histórico equipo de diseño
Si una marcha ha sorprendido al sector, esa es la de Alan Dye, hasta ahora responsable del diseño de interfaces humanas de Apple y figura central en el aspecto visual de iOS, watchOS y el resto de sistemas operativos de la marca. Su nombre es habitual en las keynotes y en los vídeos de presentación de producto, donde ejercía de heredero espiritual de la escuela de diseño iniciada por Jony Ive.
Según se ha sabido, Dye abandona Apple para fichar por Meta, donde asumirá un puesto de alto nivel dentro de Reality Labs, la división enfocada a realidad virtual y aumentada. Allí trabajará en el diseño de productos que compiten directamente con las Apple Vision Pro y con futuros dispositivos de visualización inmersiva, un movimiento que ilustra bien la rivalidad creciente entre ambos gigantes en el terreno de las gafas y cascos de realidad mixta.
La salida se produce justo después de que Dye completara un rediseño a fondo de las interfaces de los sistemas de Apple, con una nueva estética basada en cristales y transparencias conocida internamente como “Liquid Glass”. Esta apuesta visual, que marca el aspecto de los próximos años de iOS y compañía, se ha convertido ahora en el último gran legado del diseñador dentro de la empresa.
En Meta, el objetivo declarado es “elevar el diseño” y lograr una experiencia de uso más coherente entre hardware y software en su catálogo de dispositivos. Mark Zuckerberg ha subrayado que quiere reunir un núcleo de especialistas que aporten «artesanía» y «visión creativa» a productos que aspiran a ser tan icónicos como los que han definido a Apple en las últimas décadas.
Junto a Dye también se traslada a Meta Billy Sorrentino, diseñador que formaba parte de su equipo en Cupertino. En Apple, el relevo lo tomará Steve Lemay, veterano de la compañía desde 1999, que pasa a ser el nuevo máximo responsable del diseño de interfaces, con la tarea de dar continuidad a la línea marcada por Liquid Glass en plena fuga de talento hacia la competencia.
Relevo en medio ambiente y política: la salida de Lisa Jackson
Otro de los movimientos que más ha llamado la atención es la dimisión de Lisa Jackson, vicepresidenta de Medio Ambiente, Política e Iniciativas Sociales. Jackson, figura reconocida en Estados Unidos por haber dirigido la Agencia de Protección Ambiental (EPA) durante la administración de Barack Obama, se incorporó a Apple en 2013 para liderar la estrategia de sostenibilidad y el diálogo de la empresa con los poderes públicos.
Su salida, prevista para finales de enero, se encuadra en un proceso de retirada más convencional que el de otros ejecutivos, pero no por ello es menos relevante. Bajo su mandato, Apple presume de haber reducido sus emisiones globales de gases de efecto invernadero alrededor de un 60% respecto a 2015, cifra que Tim Cook ha citado públicamente como uno de los grandes logros de la compañía en materia climática.
Jackson también ha tenido un papel muy visible en iniciativas de equidad racial y justicia social, con programas lanzados tras el asesinato de George Floyd y extendidos a otros países, así como en proyectos vinculados directamente a Europa. Un ejemplo reciente es su visita a España el pasado mes de octubre, donde participó en la inauguración de Castaño Solar, la primera planta fotovoltaica europea en la que Apple ha invertido de forma directa, ubicada en la provincia de Segovia.
En el contexto político, su departamento ha tenido que maniobrar en un escenario cambiante, con legislaciones ambientales sujetas a vaivenes en Estados Unidos y nuevas normativas europeas cada vez más exigentes. El giro climático en la política estadounidense, especialmente durante el mandato de Donald Trump, supuso un frenazo a muchas de las iniciativas medioambientales oficiales y empujó a empresas como Apple a reconfigurar su discurso y sus inversiones en sostenibilidad.
Tras la marcha de Jackson, la política medioambiental y social de Apple pasará a depender de Sabih Khan, actual responsable de operaciones (COO). Un cambio que, sobre el papel, refuerza la integración de los objetivos climáticos con la cadena de suministro y la fabricación global, áreas donde Europa y, en particular, países como España, ganan peso gracias al despliegue de energías renovables y centros de datos más eficientes.
Cambio de manos en el área legal: adiós a Kate Adams
La cuarta salida destacada es la de Kate Adams, consejera general de Apple desde 2017. Aunque su perfil público era más discreto que el de otros ejecutivos, su influencia interna ha sido enorme, al liderar la estrategia jurídica de la compañía durante algunos de los años más intensos en materia regulatoria y de competencia.
Adams ha estado al frente de litigios clave relacionados con las políticas de la App Store, investigaciones antimonopolio y conflictos con reguladores tanto en Estados Unidos como en Europa. Bajo su paraguas se encuadraban también parte de las relaciones con gobiernos, un área en la que trabajaba en tándem con Lisa Jackson para coordinar el enfoque político y regulatorio.
Su sucesora será Jennifer Newstead, que se incorporará a Apple a comienzos de 2026 y asumirá el rol de consejera general a partir de marzo. Newstead procede de Meta, donde ejercía como principal responsable legal, y antes ocupó cargos de relevancia en el Departamento de Estado de Estados Unidos y en la Casa Blanca durante la primera administración Trump, con experiencia directa en regulación tecnológica y seguridad.
En su nuevo puesto, Newstead concentrará tanto los asuntos legales como las relaciones gubernamentales, área que hasta ahora estaba repartida. Este cambio llega en un momento en el que la Unión Europea aplica el Digital Markets Act y el Digital Services Act, normativas que afectan de lleno a las grandes tecnológicas estadounidenses en cuestiones como la interoperabilidad, la competencia en tiendas de aplicaciones o la gestión de datos de los usuarios.
Tim Cook ha subrayado la «extraordinaria experiencia» de Newstead, enviando un mensaje de continuidad y de fortaleza institucional en pleno baile de sillas. No obstante, la combinación de su perfil político y su paso por Meta sugiere que Apple se prepara para una etapa de negociación intensa con Bruselas y otras capitales europeas, donde las reglas del juego digital se están endureciendo.
¿Reestructuración en marcha y posible relevo de Tim Cook?
El encadenado de estas dimisiones ha llevado a muchos analistas a hablar de una reconfiguración a fondo de la cúpula de Apple. Además de las cuatro salidas casi simultáneas, durante 2025 se han producido otras transiciones de peso, como la retirada del director de operaciones Jeff Williams y el traslado de distintas responsabilidades a Sabih Khan, que va ganando protagonismo en el organigrama.
Diversas informaciones apuntan a que Tim Cook estaría preparando su retirada como consejero delegado a lo largo del próximo año, con la posibilidad de permanecer en el consejo de administración. En estas quinielas, el nombre que suena con más fuerza como sucesor es el de John Ternus, actual vicepresidente de ingeniería de hardware, que ha encabezado proyectos clave como la transición a los chips propios de la familia Apple Silicon.
Este hipotético relevo se produciría en un contexto complejo: presiones regulatorias más fuertes, una competencia feroz en IA y cambios en la estrategia de productos, como la aparente pausa en el desarrollo de nuevos cascos de realidad virtual para centrarse en dispositivos más ligeros, y la necesidad de sostener el tirón del iPhone en mercados maduros como el europeo.
Mientras tanto, las cifras de ventas de productos como Vision Pro han mostrado altibajos importantes, con descensos pronunciados tras el entusiasmo inicial. Esto añade más presión sobre la compañía para redefinir su hoja de ruta en realidad mixta, justo cuando Meta intensifica su apuesta por gafas inteligentes y experiencias inmersivas más asequibles.
En paralelo, la estructura interna de Apple se ve sometida a un escrutinio creciente. Informes sobre la baja permanencia media del personal, cifrada en menos de dos años, alimentan la sensación de un flujo constante de talento hacia otras firmas tecnológicas. En Europa, donde Apple mantiene centros de investigación, oficinas comerciales y acuerdos energéticos, estos cambios también se observan con lupa por su posible impacto en empleo, inversiones y colaboraciones futuras.
Todo este encadenado de salidas y relevos dibuja un momento de transición delicado para Apple, con la cúpula en plena reconfiguración, la estrategia de inteligencia artificial todavía en fase de ajuste y una presión regulatoria al alza tanto en Estados Unidos como en Europa. Entre fichajes cruzados con Meta, nuevos responsables legales y medioambientales y rumores persistentes sobre la futura marcha de Tim Cook, la compañía se enfrenta a la tarea de demostrar que, pese al éxodo de directivos, mantiene intacta su capacidad para innovar y marcar el paso de la industria tecnológica también en el mercado europeo y español.