
La nueva Fitbit Air marca un giro importante en la estrategia de wearables de Google: una pulsera de actividad sin pantalla, muy ligera y discreta, diseñada para permanecer en la muñeca todo el día y toda la noche. Lejos de los relojes inteligentes tradicionales, su propuesta se centra en el seguimiento pasivo de la salud, el sueño y la actividad física sin distracciones.
Con un precio de 99,99 euros en España y un formato similar al de las bandas de Whoop o los anillos de Oura y Samsung, este dispositivo busca hacerse un hueco entre quienes quieren datos continuos de su cuerpo, pero prefieren olvidarse de notificaciones, pantallas encendidas y alertas constantes en la muñeca.
Un diseño mínimo: sin pantalla, ultraligera y pensada para uso continuo

La Fitbit Air se construye alrededor de un pequeño módulo de seguimiento, al que Google se refiere como «pebble», que se inserta en distintas correas. Ese cuerpo central pesa apenas 5,2 gramos y, con la correa estándar incluida, el conjunto se queda en unos 12 gramos, convirtiéndose en la pulsera más pequeña y ligera fabricada por Fitbit hasta la fecha.
La clave del dispositivo está en que no tiene pantalla: nada de panel táctil, ni esfera, ni botones visibles. Su aspecto es el de una pulsera sencilla, pensada para pasar desapercibida tanto en el día a día como al dormir. Todo lo relacionado con datos, gráficos y ajustes se gestiona directamente desde el móvil, a través de la nueva aplicación Google Health.
Este enfoque busca atraer a quienes encuentran los relojes inteligentes algo incómodos o molestos para llevarlos 24 horas. Al eliminar la pantalla se reduce el grosor, mejora la comodidad en la muñeca y se minimizan las interrupciones, ya que la Air tampoco está concebida como un centro de notificaciones del teléfono.
La carcasa está fabricada en materiales resistentes y ligeros, con un diseño preparado para soportar el uso deportivo habitual. La pulsera es resistente al agua hasta 50 metros, por lo que se puede utilizar en piscina y ducha, aunque no se trata de un dispositivo de buceo profesional.
Sensores avanzados y enfoque en salud, sueño y recuperación
A pesar de su apariencia discreta, la Fitbit Air integra prácticamente el mismo conjunto de sensores que modelos más avanzados de la marca como Charge 6. En su interior encontramos un monitor óptico de frecuencia cardiaca, acelerómetro de tres ejes, giroscopio, sensores rojos e infrarrojos para medir la saturación de oxígeno en sangre (SpO2) y un sensor de temperatura cutánea.
Con estos componentes, la pulsera mide la frecuencia cardiaca de forma continua a lo largo del día y la noche, calcula la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV) y analiza las distintas fases del sueño. El sistema es capaz de asignar una puntuación de sueño y detectar patrones que puedan indicar un descanso insuficiente o de mala calidad.
Otra de las funciones destacadas es la capacidad para emitir alertas de ritmo cardiaco irregular, incluyendo detección de posibles episodios de fibrilación auricular. Estas notificaciones no sustituyen una consulta médica, pero pueden servir como señal de aviso para acudir a un profesional si se detectan anomalías repetidas.
En el ámbito deportivo, la Fitbit Air registra pasos, distancia estimada, tiempo de actividad y una amplia variedad de entrenamientos y modalidades de ejercicio. Google habla de más de 140 tipos de actividades, con detección automática de muchas de las más habituales, como caminatas, carrera, ciclismo o sesiones en máquinas de gimnasio.
El dispositivo también evalúa la carga cardiovascular semanal y el nivel de recuperación, de modo que el usuario pueda decidir cuándo conviene apretar un poco más en el entrenamiento y cuándo es mejor levantar el pie. Este tipo de métricas, muy populares entre deportistas que usan soluciones como Whoop, se abren ahora al gran público desde un dispositivo más asequible.
Autonomía de hasta una semana y carga rápida en 90 minutos

Uno de los grandes beneficios de prescindir de la pantalla es la mejora de la autonomía. Según los datos facilitados por Google, la Fitbit Air es capaz de aguantar hasta siete días de uso con una sola carga, siempre que el uso sea razonable y con el conjunto de sensores funcionando de manera continua.
La carga se realiza mediante un cargador magnético, al estilo de los últimos Pixel Watch. El conector es bidireccional, por lo que no hace falta preocuparse de la orientación al colocar la pulsera. Un ciclo completo del 0 al 100% tarda alrededor de 90 minutos, lo que facilita cargarla mientras se trabaja, se ve una serie o se hace una pausa en el día.
Además, la carga rápida permite recuperar energía suficiente para una jornada completa en unos cinco minutos conectada. Es una función especialmente útil para quienes no quieren renunciar a llevar la pulsera de noche, ya que pueden aprovechar momentos puntuales del día para recargarla sin interrumpir el seguimiento del sueño.
La Fitbit Air incorpora un pequeño LED indicador de batería y un motor de vibración que se utiliza principalmente para alarmas, avisos de actividad y funciones como el despertador inteligente. Estas vibraciones no están pensadas para reproducir todas las notificaciones del móvil, sino para servir como recordatorios sutiles y silenciosos.
Correas intercambiables, edición especial con Stephen Curry y enfoque en la moda

Parte del atractivo de esta pulsera sin pantalla está en su ecosistema de correas intercambiables. Google ha lanzado tres familias principales de pulseras para adaptarse a distintos estilos y usos, con variaciones en materiales, colores y acabados.
En la caja viene incluida la Performance Loop, una correa textil ajustable fabricada con aproximadamente un 35% de materiales reciclados. Está disponible en varios colores, entre ellos frambuesa, niebla, lavanda y obsidiana, y está pensada para un uso diario cómodo, tanto para trabajar como para dormir.
Para quienes buscan algo más deportivo, la marca ofrece una correa de silicona resistente al sudor y al agua, con un diseño que recuerda a las correas de los Pixel Watch. Esta opción está pensada para entrenamientos intensos y uso en piscina o ducha, manteniendo una buena sujeción incluso en sesiones muy movidas.
La tercera familia es una correa de estilo más elegante, con acabados metálicos clásicos, que convierte a la Fitbit Air en una pulsera más cercana a un accesorio de moda que a un gadget deportivo. Está orientada a quienes quieren aprovechar el seguimiento de salud en entornos de oficina o eventos sociales sin que el dispositivo llame demasiado la atención.
Además, Google ha anunciado una edición especial en colaboración con Stephen Curry, jugador de la NBA y asesor de rendimiento de la compañía. Esta versión, de momento confirmada para mercados como Estados Unidos, se distingue por su color marrón centeno con detalles en naranja, un interior diseñado para mejorar la ventilación y un recubrimiento extra resistente al agua. En ese caso, el precio sube respecto al modelo estándar.
Google Health: la nueva app que sustituye a Fitbit y centraliza los datos
El lanzamiento de Fitbit Air llega acompañado de un cambio profundo en el ecosistema de software. La clásica app de Fitbit, utilizada durante más de quince años por millones de usuarios, desaparece como tal para integrarse en la nueva aplicación Google Health, que pasa a ser el centro de todo el servicio de salud y bienestar de la compañía.
A partir de la fecha anunciada por Google, la app Fitbit se actualizará de forma automática y cambiará de nombre y aspecto, sin que el usuario tenga que hacer nada especial. La nueva interfaz se organiza en cuatro pestañas principales: Hoy, Fitness, Sueño y Salud. Desde ahí se pueden revisar pasos, entrenamientos, métricas de sueño, frecuencia cardiaca o datos más avanzados de salud.
Google Health también destaca por su capacidad para agregar información procedente de otras fuentes. En Android, es capaz de leer datos a través de Health Connect, mientras que en iOS se integra con Apple Health, y facilita entender tecnologías de conectividad como la eSIM en wearables. Además, en algunos mercados como Estados Unidos se está empezando a probar la incorporación de historiales médicos, resultados de análisis y datos de aplicaciones de terceros, como Peloton o MyFitnessPal.
Los usuarios de otros servicios de Google, como Google Fit, también están invitados a migrar sus datos a esta nueva plataforma antes de final de año, con el objetivo de unificar bajo un solo paraguas todo lo relacionado con actividad física, sueño y salud general.
Para quienes ya utilizan un Pixel Watch, la Fitbit Air puede funcionar como un complemento: es posible llevar el reloj durante el día y la pulsera por la noche, manteniendo todos los datos sincronizados dentro de la misma aplicación y sin perder continuidad en las métricas recopiladas.
Google Health Coach: un entrenador virtual impulsado por Gemini
El otro gran pilar de esta nueva etapa es Google Health Coach, un asistente virtual que utiliza la inteligencia artificial de Gemini para interpretar los datos recogidos por la Fitbit Air y otros dispositivos compatibles, y transformarlos en recomendaciones más concretas y personalizadas.
Este coach funciona como una especie de entrenador personal conversacional. El usuario puede contarle sus hábitos, objetivos y limitaciones (por ejemplo, una lesión puntual o un cambio de horario de trabajo), y el sistema genera planes de entrenamiento adaptados, sugerencias de descanso y avisos cuando detecta que el cuerpo no se está recuperando bien.
La herramienta se apoya en modelos de aprendizaje automático revisados por un equipo sanitario y en un sistema interno de evaluación llamado SHARP, que analiza cada respuesta en función de su seguridad, utilidad, precisión, relevancia y grado de personalización. Según la compañía, los algoritmos de sueño son ahora alrededor de un 15% más precisos que en generaciones anteriores.
En mercados como Estados Unidos, Google Health Coach puede incluso resumir informes médicos que el propio usuario haya decidido cargar en la app, con el objetivo de hacerlos más comprensibles. En cualquier caso, la compañía remarca que no se trata de un sustituto del médico, sino de una herramienta de apoyo basada en datos.
En España y otros países europeos, el foco principal del coach estará en planes de actividad física, gestión del descanso y hábitos de bienestar. El acceso completo a estas funciones forma parte del servicio de pago Google Health Premium, aunque la compra de una Fitbit Air incluye tres meses de prueba gratuita.
Privacidad de los datos y modelo de suscripción
Desde la compra de Fitbit en 2021, Google se ha visto obligada a dar explicaciones detalladas sobre el uso de los datos de salud. Con la transición a Google Health, la compañía insiste en mantener la promesa de que la información recogida por estos dispositivos no se utilizará para la personalización de anuncios en sus otras plataformas.
El usuario puede gestionar sus datos desde la propia app o a través de la cuenta de Google, con opciones para exportar, descargar o borrar la información almacenada. Si se decide eliminar por completo el servicio, hay un periodo de gracia para revertir la decisión antes de que los datos desaparezcan de forma definitiva.
El acceso al entrenador basado en Gemini y a las funciones avanzadas de análisis se ofrece a través de la suscripción Google Health Premium, con una cuota mensual aproximada de 8,99 euros una vez agotados los tres meses incluidos con el dispositivo. Sin esa suscripción, la Fitbit Air sigue funcionando como pulsera de actividad completa, con registro de pasos, frecuencia cardiaca, sueño y entrenamientos, pero sin la capa de interpretación y coaching más sofisticada.
De este modo, Google se distancia del modelo de otros competidores como Whoop, donde la suscripción es prácticamente obligatoria para usar el servicio, y plantea la Fitbit Air como un dispositivo con funciones básicas permanentes y un nivel extra de análisis disponible para quien desee pagar por él.
Precio, versiones y disponibilidad en España y Europa
En cuanto a su llegada al mercado, la Fitbit Air se puede reservar ya en España por 99,99 euros y su disponibilidad en tiendas físicas y en comercios online está fijada para el 26 de mayo. El mismo planteamiento se repite en buena parte de Europa, con lanzamientos escalonados pero precios similares en la zona euro.
Las correas adicionales —tanto deportivas como más elegantes— se venden por separado con un precio de partida de 44,99 euros, aunque la disponibilidad concreta de colores y acabados puede variar según el país. En todo caso, el módulo central es compatible con las distintas familias de correas oficiales, lo que permite alternar entre un estilo más deportivo y otro más formal sin cambiar de dispositivo.
En otros mercados, como Estados Unidos, se comercializa también una edición especial Stephen Curry con un precio superior, que incluye detalles de diseño propios del jugador y una construcción orientada a mejorar la ventilación durante los entrenamientos más intensos. Por ahora no hay confirmación de que esta versión vaya a llegar de forma oficial al mercado español.
Visto en conjunto, la Fitbit Air se presenta como una pulsera de fitness sin pantalla que combina un formato extremadamente ligero, sensores avanzados de salud, una autonomía de una semana y una fuerte integración con Google Health y su coach basado en IA. Sin grandes alardes de marketing, pero con una propuesta clara —menos distracciones en la muñeca y más análisis en el móvil—, la nueva pulsera de Google se posiciona como una alternativa seria para quienes buscan un seguimiento constante de su actividad y su descanso a un precio contenido.


