Durante meses, el primer móvil plegable de Apple ha sido uno de los grandes temas pendientes. Entre filtraciones, renders y rumores, ya se conocía buena parte de su diseño e incluso alguna que otra peculiaridad, como la vuelta al Touch ID. Ahora, gracias a las personas que ya lo han tenido entre manos, se pueden poner encima de la mesa las primeras sensaciones reales del que llegará como iPhone Ultra o iPhone Fold. Y la verdad es que el dispositivo, en líneas generales, transmite bastante buenas sensaciones, aunque no está exento de algunos detalles que van a dar mucho de qué hablar cuando se haga oficial.
Los datos, una vez más, llegan de la mano del conocido analista de Bloomberg Mark Gurman, que ha hablado con varias fuentes que ya han probado el terminal antes de su presentación. Estas personas coinciden en varias cosas: el plegable se siente cómodo en el bolsillo, la bisagra transmite solidez y el sistema aprovecha muy bien el espacio de la pantalla interna. Sin embargo, dejan caer que uno de los apartados más importantes de un buque insignia, como la cámara, se queda un peldaño por debajo de lo que cabría esperar. Todo ello con un precio que rondaría los 2.000 dólares, o euros, en su versión más simple.
Un formato compacto que se agradece en el día a día
La sensación al transportarlo es uno de los aspectos más elogiados. Y es que, a pesar de contar con una pantalla interna que ronda las 7,8 pulgadas, cuando está cerrado, el móvil se queda bastante compacto, gracias a un panel exterior de unas 5,5 pulgadas. Quienes lo han probado aseguran que no molesta, que es fino y ligero, y que se puede llevar en el bolsillo sin que se transforme en un problema. Es precisamente una de las asignaturas que más tiempo ha llevado a las marcas a resolver, y aquí parece que Apple lo ha superado de calle para ser su primer intento.
La bisagra también ha convencido a los probadores. Esa pieza siempre ha sido el punto débil de muchos plegables, con ruidos, holguras o sensación de fragilidad. En este caso, al contrario, se ha valorado que el mecanismo está bien construido, que no da sensación de que vaya a fallar con el tiempo y que su uso resulta cómodo. En cuanto a la pantalla interior, la marca ha preparado una comparativa especial, inspirado en la experiencia de las iPad, con el que se puede trabajar con varias aplicaciones a la vez y tener una experiencia muy similar a la de un tablet. También hay buenas palabras para lo bien que se aprovecha esa pantalla para ver la cámara al tomar una imagen, incluso con el dispositivo abierto.
La cámara y los recortes que vienen
Aquí llega la parte complicada y que menos ha gustado: la cámara no llevará teleobjetivo. Apple va a optar por una configuración más sencilla, con un sensor principal de 48 megapíxeles y un ultra gran angular, dejando fuera el aumento óptico que encontramos en los modelos Pro actuales. Para un móvil que va a superar por bastante los 2.000 dólares, que se quede por detrás de la fotografía de los propios Pro, es una de las decisiones más discutibles. Es el punto que más han señalado las personas que lo han probado, y que no extrañó ver, según Gurman, que en las próximas generaciones se pueda remediar si Apple quiere igualarse a su tope de gama.
Hay además una segunda ausencia que va a causar debate: el Face ID se sustituye por un sensor de huellas. La marca de la manzana vuelve así al Touch ID integrado en el botón lateral, una solución parecida a la del iPad Air, para mantener el dispositivo compacto, e incluso se habla de unos 4,5 milímetros de grosor cuando está abierto. Como contrapartida, el desbloqueo funciona desde cualquier posición, sea abierto o cerrado, y la técnica evita agregar más sensores y más peso al conjunto. No deja de ser una concesión llamativa, pero los probadores aseguran que se siente rápido y cómodo.
Más de 2.000 euros y una espera que puede ser larga
La presentación del móvil plegable se espera que se produzca en un evento de Apple a comienzos de septiembre, con toda probabilidad alrededor de los días 8 o 9, y se hará de la mano de los iPhone 18 Pro y Pro Max. En este mismo evento podría confirmarse que la familia entera llega con subida de precios, sobre todo por la subida del precio de la memoria y por la complejidad de producir un plegable. El precio de salida que se maneja es de unos 2.000 dólares, que en euros se quedaría casi seguro en un nivel similar, y que superará los 2.500 euros en los modelos con más almacenamiento.
Y aquí llega otro de los principales, porque la disponibilidad puede ser muy justa. El analista Ming-Chi Kuo ha advertido de que Apple podría fabricar entre 7 y 8 millones de unidades en su primer trimestre, y por la complicación de la pantalla plegable y de la bisagra, además de la estrechez en la cadena de suministro, el stock podría ser de los limitados. Apple tendría preparado un 50.000 o menos, con una llegada al mercado, según la apuesta de los, no se producirá hasta finales de año, de hecho varias filtraciones afirman que la presentación y la venta no serán tan próximas como de costumbre. Se espera, eso sí, que el terminal llegue con el procesador A20 Pro y con un sistema operativo que prepare para exprimir al máximo la experiencia de una tableta en un móvil que se dobla.
A falta de confirmación oficial, todo apunta a que la compración, las funciones, el nombre y el precio se conocerán muy pronto. Mientras tanto, la información apunta a que la compañía prepara un móvil fino, cómodo y con un buena factura, que se queda a medio camino entre un iPhone y un iPad, pero que también genera dudas por su cámara, por el precio de los segmentos que pagará por ser el primero en algo nuevo. El tiempo dirá si esas sensaciones se mantienen cuando el dispositivo se empiece a ver fuera del círculo cerrado de los testadores.
