
La Comisión Europea ha dado un paso firme para reequilibrar el mercado digital. Este jueves ha anunciado dos medidas vinculantes que obligan a Google a modificar su forma de operar en la Unión Europea. La primera de ellas busca que los asistentes de inteligencia artificial de la competencia puedan acceder a las funcionalidades clave de Android, el sistema operativo que utilizan seis de cada diez móviles en la UE. La segunda, que el gigante tecnológico comparta con otros buscadores los datos que recoge su motor de búsqueda, siempre bajo estrictas condiciones de anonimato.
Estas decisiones se enmarcan en la Ley de Mercados Digitales (DMA), el instrumento con el que Bruselas pretende evitar abusos de posición dominante. La vicepresidenta ejecutiva de Competencia, Teresa Ribera, ha subrayado que la sociedad vive una transformación digital profunda y que es necesario garantizar que los ciudadanos tengan opciones reales mÔs allÔ de los servicios de Google, como Gemini. La medida, según fuentes comunitarias, incluye salvaguardas para proteger la privacidad y la seguridad de los dispositivos.
Medidas vinculantes para Android y bĆŗsqueda

En la prĆ”ctica, la Comisión exige que los usuarios puedan activar el asistente de IA que prefieran mediante comandos de voz, de forma similar al conocido āHey Googleā. Esto permitirĆ” que asistentes como ChatGPT, Claude o Grok puedan ejecutar tareas dentro de aplicaciones: reservar un taxi, sugerir respuestas en mensajerĆa o consultar lugares visitados recientemente. Hasta ahora, estos servicios tenĆan un acceso restringido a las funciones del sistema, lo que los hacĆa menos atractivos para el 60% de los europeos con Android.
Paralelamente, Bruselas obliga a Google a compartir datos de bĆŗsqueda con motores rivales y chatbots de IA que ofrezcan funciones de bĆŗsqueda. La decisión especifica que la compaƱĆa debe proporcionar la misma información que utiliza para optimizar sus propios servicios, siempre que estĆ© anonimizada. Se ha establecido una fórmula justa para calcular el precio de esos datos y un proceso transparente para acceder a ellos, segĆŗn el Ejecutivo comunitario.
Plazos y reacciones de Google
Los plazos son concretos. Google deberĆ” empezar a compartir datos de bĆŗsqueda con proveedores elegibles a partir de enero de 2027, mientras que los cambios en Android llegarĆ”n a los usuarios finales en julio de ese mismo aƱo. Estas decisiones son jurĆdicamente vinculantes, aunque la compaƱĆa puede recurrirlas ante los tribunales, como ya ha hecho en otras ocasiones. De hecho, el Tribunal de Justicia de la UE confirmó recientemente una multa histórica de mĆ”s de 4.000 millones de euros contra Google por abuso de posición dominante con Android.
La respuesta de Google no se ha hecho esperar. Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de la compaƱĆa, ha afirmado que las medidas ponen en riesgo la seguridad y la privacidad de millones de europeos. En un comunicado, advierte que otorgar permisos sensibles a aplicaciones externas sin garantĆas adecuadas puede exponer datos personales a empresas desconocidas. Desde Bruselas, sin embargo, insisten en que la decisión permite a Google evaluar antes de compartir cualquier dato si existe un riesgo grave para la ciberseguridad o la protección de datos.
Impacto en el ecosistema europeo

Para las startups europeas de inteligencia artificial, la decisión abre una ventana de oportunidad. Al integrarse de forma profunda en Android, los asistentes rivales de Gemini ganan una vĆa de distribución masiva sin necesidad de acuerdos comerciales con fabricantes de terminales. Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de Seguridad y SoberanĆa Tecnológica, ha seƱalado que esperan que surjan alternativas tanto a Google Search como a los servicios de IA de Google, ofreciendo mĆ”s opciones a los consumidores.
La Comisión se ha reservado el derecho de modificar estas medidas en función de la evolución del mercado o de evaluaciones independientes. Mientras tanto, el ecosistema tecnológico europeo observa con atención cómo se desarrolla esta nueva etapa de la regulación digital, que podrĆa sentar precedentes para otros gigantes como Apple o Meta. La decisión, en cualquier caso, refuerza la apuesta de Bruselas por una competencia mĆ”s justa en un sector donde los datos y el control de los sistemas operativos son clave.
Con estos cambios, los usuarios de la UE podrĆ”n elegir libremente su asistente de IA favorito y los buscadores alternativos tendrĆ”n acceso a datos que hasta ahora eran exclusivos de Google. Aunque la compaƱĆa estadounidense ha mostrado su descontento y amenaza con recurrir, la hoja de ruta marcada por Bruselas es clara: abrir los ecosistemas cerrados para fomentar la innovación y la competencia, siempre con la privacidad y la seguridad como prioridades. El aƱo 2027 serĆ” el punto de inflexión en el que los europeos empezarĆ”n a notar estos cambios en sus dispositivos.
