Las copias de seguridad de WhatsApp están a punto de cambiar de forma profunda. Hasta ahora, los usuarios han dependido casi por completo de Google Drive en Android y de iCloud en iPhone para guardar chats, fotos, vídeos y notas de voz, compartiendo el mismo espacio con correos, documentos y otras aplicaciones.
Meta, dueña de la aplicación, trabaja en un sistema de nube propia para respaldos cifrados que convivirá con los servicios externos. La idea es que cada persona pueda elegir si seguir usando Google Drive o iCloud o pasar a una nube gestionada directamente por WhatsApp, con más control sobre la seguridad y sin saturar tanto el almacenamiento general.
Qué es la nube propia de WhatsApp para copias de seguridad cifradas
La novedad gira en torno a una función en desarrollo conocida internamente como WhatsApp Chat Backup Provider. Este proveedor de copias de seguridad permitirá guardar los respaldos directamente en servidores de WhatsApp, en lugar de depender exclusivamente de infraestructuras de terceros como Google o Apple.
En la práctica, esto significa que las conversaciones, archivos multimedia y ajustes de la app se podrán almacenar en un espacio específico ligado a tu cuenta de WhatsApp, separado del resto de datos que tengas en Google Drive o iCloud. El usuario podrá escoger desde la configuración si quiere que sus copias se sigan haciendo en la nube externa o en esta nueva nube propia.
La aplicación no pretende eliminar las opciones actuales, sino ofrecer una alternativa adicional para quienes se quedan sin espacio o prefieren centralizar la copia en la propia app. Es un cambio de modelo importante: WhatsApp dejaría de depender por completo de terceros para una pieza tan crítica como la restauración de chats.
Según adelantan las distintas versiones beta, la compañía está probando esta función principalmente en Android, que es donde la dependencia de Google Drive y los problemas de espacio son más evidentes. Aun así, el objetivo es que el sistema pueda convivir con iCloud en el ecosistema de Apple cuando la función esté madura.
Un alivio al problema de espacio en Google Drive e iCloud
En España y en el resto de Europa es muy habitual apurar al máximo los 15 GB gratuitos de Google y la cuota base de iCloud. Las copias de seguridad de WhatsApp se han convertido en uno de los elementos que más espacio consumen —por lo que muchos recurren a copias en disco duro externo—, sobre todo por los vídeos, las fotos en alta resolución y los archivos que circulan por los grupos.
Durante años, en Android existió un acuerdo entre Google y Meta que permitía que las copias de WhatsApp no contasen dentro del almacenamiento de Google Drive. Esa etapa se ha ido cerrando y, desde 2024, los respaldos vuelven a descontar espacio, lo que ha disparado los avisos de “almacenamiento lleno” para muchos usuarios.
Cuando se alcanza el límite, la única salida suele ser borrar archivos, reducir el tamaño de la copia o contratar más almacenamiento. La nube propia de WhatsApp llega precisamente para aliviar parte de esa presión: las copias pasarían a ocupar un espacio separado, dedicado en exclusiva a los chats y gestionado por la propia aplicación.
En la práctica, mover el backup a esta nueva nube permitiría liberar varios gigas en Google Drive o iCloud sin renunciar al historial de conversaciones. Para quienes usan los planes gratuitos de estos servicios, puede marcar la diferencia entre tener que pagar por más gigas o seguir dentro del tramo sin coste.
Este enfoque encaja especialmente bien con el uso que se hace de WhatsApp en Europa, donde es frecuente aprovechar cada mega disponible antes de plantearse una suscripción adicional en Google o Apple. Desplazar las copias de seguridad a servidores de Meta se perfila como un respiro para esas cuentas saturadas.
Planes de almacenamiento: 2 GB gratis y hasta 50 GB de pago
Más allá de la idea general, uno de los puntos que más interés genera es cuánto espacio ofrecerá WhatsApp en su propia nube. Las filtraciones apuntan a un modelo con un tramo gratuito y otro de pago, diseñado para adaptarse a distintos perfiles de usuario.
Por un lado, la compañía baraja ofrecer unos 2 GB de almacenamiento gratuito dedicados a las copias de seguridad. Este espacio estaría pensado para cubrir las necesidades de quienes solo quieren guardar conversaciones importantes, archivos puntuales y algo de multimedia sin excesos.
Por otro lado, se está probando un plan ampliado que podría alcanzar hasta 50 GB de capacidad por alrededor de 0,99 dólares, previsiblemente en forma de suscripción. De confirmarse, esta opción buscaría atraer a los usuarios que acumulan años de fotos, vídeos y documentos en la app y que necesitan un margen mucho más amplio para sus respaldos.
No está claro todavía si esos 2 GB gratis se aplicarán de forma general a todos los usuarios o si podrían vincularse a servicios adicionales o suscripciones tipo WhatsApp Plus en algunas regiones. Tampoco hay confirmación de precios definitivos para Europa, donde es previsible que se expresen en euros y se ajusten a la normativa local.
En cualquier caso, la coexistencia con Google Drive e iCloud parece asegurada. El usuario podrá seguir usando los servicios de Google o Apple, la nube de WhatsApp o una combinación de ambos, según le interese. La nube propia no llega como imposición, sino como una opción adicional en el menú de copias de seguridad.
Cifrado de extremo a extremo obligatorio en la nube de WhatsApp
El elemento central de este cambio no es solo el espacio, sino la seguridad. WhatsApp lleva años ofreciendo copias de seguridad cifradas de extremo a extremo de forma opcional, que el usuario puede proteger con una contraseña o con una clave de 64 dígitos. Con la nube propia, ese cifrado dará un salto.
La compañía quiere que, siempre que la copia se guarde en sus servidores, el cifrado de extremo a extremo sea obligatorio. Es decir, los datos se cifrarán en el propio dispositivo antes de subir a la nube y solo podrán descifrarse en un móvil autorizado por el usuario, manteniendo el mismo modelo que ya existe en los chats normales.
Con este sistema, WhatsApp asegura que ni la propia compañía ni el proveedor de almacenamiento pueden leer el contenido de la copia ni acceder a la clave necesaria para desbloquearla. En otras palabras, Meta gestionaría la infraestructura, pero el control de la llave de acceso seguiría en manos del usuario.
Esta filosofía de “caja fuerte cifrada” va en la misma línea que exigen las regulaciones europeas en materia de privacidad y protección de datos. Para muchos usuarios en España, puede suponer un plus de confianza frente a la idea de que los chats acaben almacenados en nubes de terceros sin este nivel de protección por defecto.
La contrapartida es que, si se pierde la clave de acceso o el método de autenticación asociado, recuperar la copia puede ser muy complicado o directamente imposible. La seguridad mejora, pero también aumenta la responsabilidad del usuario a la hora de guardar y gestionar sus credenciales.
Passkeys y biometría: adiós a las contraseñas eternas
Para hacer este sistema más llevadero en el día a día, WhatsApp está apostando por tecnologías de autenticación moderna, como las passkeys (claves de acceso). En la versión beta para Android ya se han visto referencias a este método para proteger las copias de seguridad.
Las passkeys sustituyen las contraseñas tradicionales por un sistema basado en criptografía asimétrica y autenticación biométrica. En lugar de recordar una frase larga o una clave de 64 dígitos, el usuario podrá acceder a la copia de seguridad con la huella dactilar, el reconocimiento facial o el PIN de desbloqueo del propio dispositivo.
La clave privada se queda guardada de forma segura en el teléfono o en el gestor de contraseñas asociado a la cuenta, mientras que la clave pública se registra en el servicio. Así, se reducen riesgos típicos como el phishing, el robo de contraseñas o los ataques de fuerza bruta, ya que no hay una contraseña que introducir en un formulario que pueda ser falsificado.
Además, estas passkeys se pueden sincronizar entre dispositivos de confianza mediante los gestores de contraseñas del sistema operativo. Esto facilita mucho la restauración de la copia al cambiar de móvil, sobre todo para quienes brincan entre distintos modelos de Android o incluso entre plataformas.
Quien no se sienta cómodo con este enfoque también tendrá alternativas. La app seguirá ofreciendo la opción de proteger la copia con una contraseña clásica o con una clave de cifrado de 64 dígitos. Eso sí, en este último caso conviene ser especialmente cuidadoso: perder esa clave implica perder el acceso a todo el respaldo.
Qué cambia para los usuarios en España y Europa
En un mercado como el europeo, donde WhatsApp es prácticamente estándar de comunicación y millones de usuarios dependen de la app para conversaciones personales y profesionales, este movimiento puede notarse en varios frentes.
En primer lugar, al disponer de un espacio dedicado en la nube de WhatsApp, será más sencillo aliviar la saturación de Google Drive e iCloud sin renunciar a las copias de seguridad. Mucha gente se ve obligada a elegir entre borrar correos, fotos antiguas o respaldos de WhatsApp; con esta alternativa, parte de esa presión desaparece.
En segundo lugar, la experiencia al cambiar de teléfono podría simplificarse. La idea es que, con la nube propia y la autenticación mediante passkeys o biometría, bastaría con verificar la identidad y restaurar la copia directamente desde los servidores de WhatsApp, sin depender de que el usuario tenga configurado Google Drive o iCloud correctamente.
Este enfoque encaja con otras mejoras recientes, como la transferencia de chats entre Android e iOS o la posibilidad de usar varias cuentas en un mismo dispositivo. Todo apunta a que Meta quiere que el paso de un móvil a otro sea lo menos traumático posible, incluso si se cambia de sistema operativo.
Desde el punto de vista de la privacidad, el hecho de que el cifrado de extremo a extremo sea obligatorio en la nube propia y que la clave de acceso la controle el usuario encaja con las exigencias regulatorias de la Unión Europea. Aun así, seguramente seguirá habiendo debate sobre el papel de una gran plataforma tecnológica gestionando los respaldos de tantos datos personales, aunque estén cifrados.
Para empresas, autónomos y profesionales que usan WhatsApp como canal habitual, disponer de una solución de copia más controlada y cifrada puede ser especialmente relevante, siempre que se gestione bien el acceso a las claves y dispositivos de trabajo.
Estado actual del desarrollo y cuándo podría llegar
Por ahora, todo indica que la nube propia de WhatsApp para copias de seguridad cifradas sigue en fase de desarrollo y pruebas internas. La función aparece en versiones beta para un grupo reducido de usuarios, principalmente en Android, donde se están puliendo detalles de interfaz y de funcionamiento.
Es habitual que en este tipo de lanzamientos algunos aspectos cambien antes de la versión final: el tamaño del almacenamiento gratuito, el precio del plan de pago, las condiciones por país o incluso la forma exacta en la que se presenta la opción en los ajustes pueden ajustarse sobre la marcha.
No hay una fecha oficial de despliegue para España o para el resto de Europa. Lo más probable es que, una vez superada la fase de pruebas iniciales, la función se vaya activando de manera gradual, empezando por ciertos mercados y grupos de usuarios beta antes de llegar al público general.
Además, los responsables de la app deberán coordinar esta novedad con otras líneas de producto, como posibles suscripciones premium (por ejemplo, WhatsApp Plus para empresas) o integraciones con servicios de Meta enfocados al entorno profesional. Todo ello puede influir en cómo y cuándo se presenten los distintos niveles de almacenamiento.
Mientras tanto, las recomendaciones básicas no cambian: conviene revisar periódicamente el tamaño de las copias de seguridad, limpiar archivos innecesarios en los chats y valorar si se quiere activar el cifrado de extremo a extremo incluso mientras se sigue usando Google Drive o iCloud.
El nuevo sistema de nube propia de WhatsApp apunta a un escenario en el que las copias de seguridad dejarán de depender casi por completo de Google y Apple, con 2 GB gratis, opciones de pago asequibles y cifrado obligatorio con passkeys, contraseñas o claves de 64 dígitos. Si el despliegue se realiza sin grandes sobresaltos y se mantiene la flexibilidad para elegir proveedor, muchos usuarios en España y Europa podrán guardar años de conversaciones sin saturar sus otras nubes, manteniendo al mismo tiempo un nivel de seguridad notable y una gestión algo más sencilla de sus datos.