
La exposición de los menores en las redes sociales se ha convertido en un tema de debate recurrente en los Ćŗltimos meses. Mientras que las familias comparten cada vez mĆ”s imĆ”genes de sus hijos en plataformas digitales, los gobiernos europeos buscan establecer lĆmites legales para proteger su privacidad y su salud mental.
En EspaƱa, los datos revelan una contradicción entre la preocupación de los padres y sus hĆ”bitos en internet. Al mismo tiempo, la Unión Europea y el Reino Unido estĆ”n diseƱando normativas que podrĆan cambiar la forma en que los menores acceden a las redes sociales. A continuación, repasamos las cifras mĆ”s relevantes y las medidas que se estĆ”n tomando.
El fenómeno del sharenting en España
Según una encuesta de Kaspersky, el 47% de los padres españoles publica fotos de sus hijos en internet, una prÔctica que se intensifica durante las vacaciones. A pesar de que el 86,7% se muestra preocupado por que esas imÔgenes acaben en manos de terceros, el 55,5% comparte fotos en las que se ve la cara del menor.
El estudio también revela que el 65,3% de toda la exposición en redes se produce durante la primera infancia, es decir, antes de los 7 años. La etapa de 0 a 3 años concentra un 27,2% de las publicaciones, mientras que de 3 a 7 años alcanza un 38,1%. Los canales mÔs utilizados son WhatsApp (48,9%), Facebook (24,5%) e Instagram (22,8%).

Entre los temores de los padres, el 64,7% teme que las fotos se usen con fines comerciales o ilĆcitos, un 52,7% se preocupa por la huella digital involuntaria y la mitad seƱala el acoso escolar como un riesgo. La directora de Comunicación de Kaspersky Iberia, Vanessa GonzĆ”lez, advierte que Ā«la huella digital de un menor empieza mucho antes de que tenga conciencia de lo que es internetĀ».
La respuesta regulatoria en Europa
La Comisión Europea, de la mano de Ursula von der Leyen, ha presentado un informe que servirÔ de base para una futura ley que restringirÔ el acceso a las redes sociales a menores de 13 años. El informe, elaborado por un panel de 300 expertos, recomienda una exclusión total de pantallas hasta los 3 años y un acceso supervisado hasta los 13. A partir de esa edad, las plataformas deberÔn demostrar que son seguras para los adolescentes.
En el Reino Unido, el Gobierno ha ido mÔs allÔ y prohibirÔ el uso de redes sociales a menores de 16 años a partir de la próxima primavera. AdemÔs, para los jóvenes de 16 y 17 años se implantarÔ un toque de queda nocturno que bloquearÔ aplicaciones como Instagram o TikTok entre la medianoche y las seis de la mañana. Las funciones adictivas, como la reproducción automÔtica, se desactivarÔn por defecto.
En EspaƱa, el Congreso tramita una ley de protección de la infancia en entornos digitales. PSOE y Sumar han registrado enmiendas que proponen elevar la edad mĆnima de acceso a las redes sociales a los 16 aƱos. Las plataformas que no obtengan una autorización expresa de la CNMC no podrĆ”n permitir el acceso a menores de esa edad, y en cualquier caso se requerirĆ” el consentimiento de los padres.
Medidas concretas y recomendaciones
Para hacer cumplir estas restricciones, la Comisión Europea desarrollarÔ una aplicación de verificación de edad de código abierto que permita a los padres controlar el acceso de sus hijos. La herramienta estarÔ diseñada para preservar la privacidad y evitar la recogida masiva de datos. AdemÔs, se exigirÔ a las plataformas que demuestren que sus algoritmos no son perjudiciales, trasladando la carga de la prueba a las empresas tecnológicas.
Los expertos también recomiendan medidas educativas y de alfabetización digital para que los propios menores aprendan a moverse con seguridad en internet. UNICEF España ha pedido ir mÔs allÔ de la simple prohibición y exigir responsabilidad a las plataformas, asà como sistemas eficaces de verificación de edad. La organización subraya que el uso de redes sociales ofrece oportunidades, pero también riesgos asociados a la privacidad, la autoimagen y la exposición a contenidos inadecuados.

En cuanto al sharenting, los especialistas aconsejan configurar perfiles privados, ocultar el rostro del menor y no compartir información personal como rutinas o ubicaciones. También recomiendan utilizar canales cerrados como grupos de WhatsApp en lugar de plataformas abiertas, y pedir el consentimiento del menor cuando tenga edad suficiente.
La combinación de datos sobre la exposición temprana de los menores en redes sociales y las iniciativas legislativas en Europa dibuja un panorama en el que la protección de la infancia se ha convertido en una prioridad. Tanto las familias como los gobiernos y las plataformas tienen un papel que desempeƱar para garantizar que los niƱos y adolescentes puedan disfrutar de un entorno digital seguro sin renunciar a los beneficios de la tecnologĆa. La clave estarĆ” en encontrar un equilibrio entre la regulación, la educación y la responsabilidad compartida.


