Aunque todavía queda un trecho para que Apple mueva ficha de forma oficial, el río ya suena con una fuerza tremenda respecto a lo que nos espera. No es ningún secreto que el interés se centra en el modelo más vitaminado de la familia, ese que siempre busca romper techos técnicos y que, esta vez, parece que pondrá toda la carne en el asador en el apartado de la autonomía para alegría de los usuarios más intensos.
Lo que se comenta en los mentideros tecnológicos es que los de Cupertino han decidido dejar de ser conservadores con el tamaño de sus celdas de energía. Entre filtraciones de la cadena de suministro y planos que han visto la luz, todo indica que el dispositivo más grande de la próxima hornada marcará un antes y un después en duración de batería, superando por fin algunas de las barreras que se le resistían frente a la competencia directa.
Las nuevas cifras de capacidad para Europa
Parece que en el viejo continente seguiremos contando con la versatilidad de la ranura física, aunque eso suponga un pequeño peaje en el espacio interno. Según los datos que manejan los analistas, el modelo destinado al mercado español llegará con una capacidad de batería de 5.235 mAh, lo que supone un incremento de más de 400 mAh respecto a lo que vemos actualmente en las tiendas. Es un salto de los que se notan en el día a día, permitiendo que el teléfono aguante el tirón sin despeinarse incluso en jornadas de uso muy exigente.
Por otro lado, la versión que prescinde totalmente de la bandeja física para apostar solo por la eSIM, típica del mercado estadounidense, lograría arañar algo más de sitio para montar una celda gigante de 5.425 mAh. Aunque nos toca conformarnos con la cifra algo menor en España, lo cierto es que Apple superaría por primera vez los 5.000 mAh en un terminal convencional, situándose por encima de rivales como el Galaxy S26 Ultra, que se quedaría anclado en cifras más modestas.
El motor de la eficiencia: Chip A20 Pro de 2 nanómetros

Pero no todo es cuestión de tamaño bruto, ya que el cerebro de la bestia tiene mucho que decir en cómo se gestiona cada miliamperio. El nuevo procesador A20 Pro será el primero fabricado bajo un proceso de 2 nanómetros de TSMC, una tecnología punta que promete ser hasta un 30% más eficiente energéticamente. Esto significa que el terminal no solo tiene un depósito más grande, sino que su motor consume mucho menos combustible para realizar las mismas tareas que antes.
Una de las curiosidades técnicas de este nuevo chip es que la memoria RAM de 12 GB ya no irá apilada directamente sobre el procesador. Con el nuevo sistema de empaquetado, la RAM se coloca justo al lado del chip para evitar que el calor se concentre en un solo punto, algo que solía provocar que el móvil bajara el rendimiento cuando se calentaba demasiado. Esta mejor disipación térmica, junto a una nueva carcasa metálica para la propia batería, hará que el terminal se mantenga más fresco incluso mientras jugamos o editamos vídeo en alta resolución.
Un frontal más limpio con una Dynamic Island reducida

En la parte delantera también vamos a notar que las cosas han cambiado, aunque la estética general siga siendo muy fiel a lo que ya conocemos. Los ingenieros han conseguido miniaturizar los sensores del Face ID ocultando parte de la tecnología bajo el panel, lo que permite que la Dynamic Island sea un 25% más estrecha que la actual. Es una de esas mejoras que se agradecen porque dejan más aire a los iconos de cobertura y batería en la barra de estado superior.
La pantalla en sí mantendrá las generosas 6,9 pulgadas del modelo más grande, pero los bordes serán todavía más finos para que el dispositivo no crezca demasiado en las manos. Además, se espera que el panel utilice una tecnología LTPO+ más avanzada para controlar el refresco de imagen de forma más precisa, logrando que el consumo de la pantalla se reduzca drásticamente cuando no estemos interactuando con ella, lo que estira aún más las horas de uso real sin pasar por el enchufe.
Fotografía profesional con apertura física variable
Si pasamos a la parte de atrás, el módulo de cámaras va a ser el protagonista indiscutible por su prominencia. El gran bombazo de este año es la inclusión de una lente con apertura variable controlada manualmente, una función que hasta ahora estaba reservada a las cámaras profesionales. Esto permitirá que el diafragma se abra o cierre físicamente según la luz que haya, ofreciendo un desenfoque natural mucho más cinematográfico y un control total sobre la exposición de las fotos.
A esto hay que sumarle un nuevo sensor principal apilado de tres capas fabricado por Samsung, que está diseñado específicamente para reducir el ruido digital en fotos nocturnas y mejorar el rango dinámico. El teleobjetivo tampoco se queda atrás y contará con una mayor apertura para captar más luz, lo que unido a la potencia del chip A20 Pro, hará que la fotografía computacional suba de nivel con herramientas de edición por inteligencia artificial mucho más rápidas y precisas en iOS 27.
Toda esta evolución interna, que incluye desde el módem C2 con conexión satelital completa hasta el rediseño de la placa base para mejorar la temperatura, apunta a un terminal extremadamente sólido. Aunque el diseño exterior no rompa los moldes de lo visto anteriormente, la combinación de una batería de 5.235 mAh y la eficiencia del nodo de 2 nanómetros colocan a este modelo como el referente absoluto en autonomía dentro del catálogo de Apple. Con unos colores más sobrios como el cereza oscuro o el regreso del negro profundo, el dispositivo se prepara para un estreno en septiembre que, eso sí, podría venir acompañado de un ajuste al alza en los precios finales debido al encarecimiento de los componentes de memoria y los nuevos sensores fotográficos.


