Liquid Glass en iOS 27: ajustes, estabilidad y futuro del diseño en el iPhone

  • iOS 27 mantendrá el diseño Liquid Glass, centrado en pulir errores y estabilidad.
  • Apple prepara un control deslizante global para ajustar la intensidad y opacidad del efecto.
  • Las mejoras en accesibilidad y legibilidad están en el centro de los cambios previstos.
  • La nueva Siri con IA y soporte para iPhone plegable condicionan la evolución de Liquid Glass.

Interfaz con Liquid Glass en iOS

Desde la llegada de Liquid Glass en iOS 26, el nuevo lenguaje visual de Apple ha sido uno de los temas más comentados entre los usuarios de iPhone. El sistema llenó la interfaz de capas translúcidas que se tiñen según el fondo de pantalla, cambiando por completo la forma en que se ve todo: de la pantalla de inicio a las notificaciones.

Con iOS 27 la compañía no piensa dar marcha atrás, pero sí ajustar el tiro. Los planes para la próxima gran versión pasan por mantener el aspecto acristalado, resolver los problemas que han ido apareciendo y ofrecer más control al usuario sobre la intensidad del efecto, algo que se venía reclamando desde hace meses en Europa y el resto del mundo.

Liquid Glass seguirá en iOS 27, pero más pulido

Los informes de Mark Gurman y otros medios especializados coinciden en un punto clave: Liquid Glass no desaparece en iOS 27. A pesar de la marcha de figuras relevantes del equipo de diseño a otras empresas, como Meta, las versiones internas del sistema apuntan a una estrategia de continuidad, no de ruptura.

El sucesor de Alan Dye, Steve Lemay, participó de forma intensa en la creación de Liquid Glass y forma parte del grupo que quiere afinarlo, no sustituirlo. El efecto viene de años de trabajo, con influencias directas de lo aprendido en visionOS, y eliminarlo implicaría recomenzar una transición visual de largo recorrido.

En Apple se asume que iOS 27 va a ser más una versión de consolidación que un salto espectacular en diseño. La prioridad es depurar código, arreglar errores y suavizar las aristas que han dejado las primeras iteraciones de Liquid Glass, especialmente en lectura y contraste.

Buena parte del debate interno gira en torno a hasta qué punto el efecto debe dominar toda la interfaz. El objetivo no es tanto cambiar el estilo, sino conseguir que la estética transparente no comprometa la comodidad de uso en el día a día.

El regulador que faltaba para Liquid Glass

Una de las quejas más repetidas desde Europa y otros mercados ha sido que la interfaz se vuelve difícil de leer en ciertas combinaciones de fondo y luz ambiental. Los paneles translúcidos, si no están bien equilibrados, reducen el contraste y obligan a forzar más la vista.

Apple ha ido metiendo pequeños parches en iOS 26.1 y iOS 26.2, como opciones para pasar de translúcido a tintado o un control específico de opacidad para el reloj de la pantalla de bloqueo. Sin embargo, esos ajustes eran soluciones parciales, lejos del control unificado que muchos esperaban.

Durante el desarrollo de iOS 26, la compañía llegó a trabajar en un deslizador global para la intensidad de Liquid Glass que debía afectar a carpetas, pantalla de inicio y barras de navegación. La idea era permitir al usuario regular desde un efecto muy marcado hasta uno mucho más sobrio en todo el sistema.

El problema es que ese regulador nunca se terminó a tiempo. Extenderlo a todos los rincones del sistema provocó errores técnicos que no se pudieron resolver antes del lanzamiento, de modo que solo se liberó una versión reducida, limitada a ciertos elementos concretos.

La información que circula ahora apunta a que iOS 27 retomará ese trabajo pendiente. El nuevo ajuste permitiría que barra de estado, menús, notificaciones y otros componentes compartan un mismo nivel de opacidad regulable, con un solo control accesible para el usuario.

Más control de transparencia y mejor accesibilidad

Si todo va según lo previsto, iOS 27 ofrecerá un control más fino sobre la transparencia de iconos, botones y fondos. La intención es que cualquiera pueda decidir si prefiere una apariencia muy cristalina, casi fusionada con el fondo, o algo más sólido y opaco.

Esto no es solo una cuestión estética. Para muchos usuarios, especialmente quienes tienen dificultades de visión o usan el iPhone en exteriores, que el texto y los elementos se distingan con claridad es básico. Hasta ahora, la alternativa pasaba por modos de accesibilidad más radicales que cambian la experiencia por completo.

Con el nuevo deslizador, Apple quiere que se pueda ajustar el contraste sin renunciar a Liquid Glass. Es decir, seguir disfrutando del efecto acristalado, pero con un nivel de transparencia más cómodo, sin necesidad de activar modos de alto contraste o desactivar totalmente las transparencias.

En Cupertino son conscientes de que gran parte de las críticas a Liquid Glass venían de problemas de ingeniería más que de decisiones estéticas: bugs, comportamientos inconsistentes y zonas del sistema que no respetaban el mismo criterio visual.

La apuesta con iOS 27 pasa, por tanto, por unificar el comportamiento del efecto en todo el sistema y, al mismo tiempo, ofrecer una vía sencilla para adaptarlo a las necesidades de cada persona, tanto en España como en el resto de Europa, donde las exigencias en accesibilidad digital son cada vez mayores.

iOS 27: menos fuegos artificiales, más estabilidad

Los reportes coinciden en que iOS 27 no será una actualización de grandes titulares en lo visual. Apple busca algo similar al enfoque de Snow Leopard en su día: menos funciones nuevas llamativas y más trabajo de limpieza, optimización y eliminación de elementos que ya no tienen sentido.

Esto significa que habrá pocas sorpresas en el apartado puramente estético más allá de los ajustes de Liquid Glass. La prioridad está en tener un sistema más fiable, con menos errores acumulados y una experiencia más coherente entre apps y servicios.

Para la mayoría de usuarios, especialmente quienes han notado fallos o incoherencias desde iOS 26, ese tipo de mejora es más relevante en el uso diario que un rediseño radical. Al final, lo que se nota es que el móvil responda mejor y la interfaz se lea sin esfuerzo.

En este contexto, Liquid Glass se entiende como un pilar de largo recorrido del diseño de Apple, no como un experimento puntual. Por eso se opta por pulirlo y estabilizarlo en iOS 27 en lugar de intentar cambiar de rumbo otra vez.

De cara a la WWDC, es probable que muchos de estos cambios se presenten de forma discreta, sin dedicarles demasiado espacio en la keynote. Pero quienes usan el iPhone a diario deberían notar la diferencia cuando el sistema esté instalado y funcionen los nuevos controles.

La nueva Siri y la IA condicionan el desarrollo de la interfaz

Mientras el equipo visual se centra en afinar Liquid Glass, otro frente importante de iOS 27 es la renovación profunda de Siri. El asistente afronta una revisión completa con un enfoque más cercano a un chatbot, capaz de entender contexto entre conversaciones y ofrecer respuestas más útiles.

Apple está trabajando en integrar modelos de inteligencia artificial avanzados, como Google Gemini, dentro del sistema. El acuerdo para utilizar la tecnología de Google en parte de las funciones de IA del iPhone, iPad y Mac añade una capa extra de complejidad al desarrollo.

La nueva Siri se apoyará en un lenguaje más natural, sugerencias proactivas y capacidades similares a soluciones como ChatGPT, siempre con el enfoque de Apple en privacidad y procesamiento local cuando sea posible. Es un movimiento pensado para recuperar terreno frente a otros asistentes y plataformas.

Este foco en la inteligencia artificial también explica que no se espere un cambio drástico en la estética de iOS 27. Buena parte de los recursos del equipo están dedicados a que Siri funcione bien y a que las nuevas funciones de IA se integren sin comprometer el rendimiento del sistema.

En paralelo, Apple está explorando nuevas experiencias de salud digital apoyadas en IA, como un posible servicio de coaching de salud de pago dentro de la app Salud. Aunque no está garantizado que llegue con la primera versión de iOS 27, forma parte del ecosistema de cambios que rodean a la actualización.

iPhone plegable y multitarea: el otro gran reto para Liquid Glass

Otro punto que influye directamente en el futuro de Liquid Glass en iOS 27 es la adaptación a un iPhone plegable. El sistema no solo tendrá que escalar en tamaño, sino modificar la forma en que presenta información y organiza ventanas.

En modo desplegado, las aplicaciones se comportarían de forma similar a como lo hacen las apps de iPad, con barras laterales y más opciones de multitarea. Eso obliga a replantear cómo se aplican las capas translúcidas, dónde tiene sentido usar el efecto y cómo mantener la legibilidad en una pantalla dividida.

Aunque Apple no mostrará estas funciones específicas del plegable durante la WWDC, las bases de ese trabajo ya están presentes en iOS 27. Se habla de mejoras de gestión de ventanas y nuevas opciones de multitarea que también llegarán a modelos de iPhone tradicionales.

Liquid Glass deberá adaptarse a escenarios más complejos, con varias apps visibles al mismo tiempo, zonas activas en lados distintos de la pantalla y cambios dinámicos de orientación. El reto es mantener coherencia visual sin recargar en exceso el conjunto.

Por eso, parte del enfoque actual es hacer el efecto más flexible y configurable, de forma que pueda aplicarse de manera distinta según el contexto (pantalla completa, pantalla dividida, vista lateral, etc.) pero manteniendo la misma sensación de familia que se busca en todo el ecosistema.

Cuando el primer iPhone plegable llegue al mercado, buena parte de la historia de iOS 27 que no se vea en junio cobrará sentido, y será entonces cuando se entienda por qué Apple ha insistido tanto en afinar y no en sustituir Liquid Glass.

En conjunto, la hoja de ruta de Apple para Liquid Glass en iOS 27 apunta a continuidad, más control y mejor usabilidad. El diseño acristalado seguirá siendo el protagonista, pero con un regulador global de opacidad, ajustes de contraste mejor pensados, un sistema más estable y preparado para la nueva Siri con IA y para futuros formatos como el iPhone plegable; cambios que, sin grandes fuegos artificiales, deberían notarse a diario en el uso real del iPhone.

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