Desde que Windows 11 asomó la cabeza en 2021, la intención de Microsoft era pulir esas asperezas que llevábamos arrastrando durante años. Sin embargo, el famoso menú contextual, ese que sacamos a pasear cada vez que hacemos clic derecho sobre cualquier archivo, se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para muchos. Lo que en teoría iba a ser una experiencia limpia y moderna bajo el paraguas de Fluent Design, ha terminado siendo un laberinto de opciones que en ocasiones parece ir a pedales.
Ahora, parece que en las oficinas de Redmond se han dado cuenta del percal y han decidido que ya va siendo hora de arreglarlo. Marcus Ash, uno de los peces gordos en cuanto a diseño e investigación en Microsoft, ha soltado la bomba recientemente: están trabajando a destajo para darle una vuelta completa a este elemento de la interfaz. La idea es que deje de ser un estorbo y pase a ser algo que el usuario pueda moldear a su antojo, quitando lo que sobra y dejando solo lo que realmente se usa en el día a día.
Un diseño visual que no terminó de convencer a los usuarios
El rediseño que llegó hace unos años pretendía simplificar la vida al usuario, pero la realidad en España y en el resto del mundo es que se percibió como un paso atrás en agilidad. Al intentar ocultar el desorden de versiones anteriores, se acabó obligando a la gente a dar clics extra, algo que lastra la productividad de quienes trabajan con el PC a diario. Esa sensación de que el sistema operativo está todavía «en obras» es lo que Microsoft quiere sacudirse de encima con este nuevo movimiento.
Uno de los puntos más criticados ha sido siempre el famoso botón de mostrar más opciones, que no es otra cosa que un túnel del tiempo hacia el menú de Windows 10. Esta solución intermedia se ha sentido como un parche mal puesto, ya que mucha gente prefiere la rapidez del sistema antiguo antes que la estética renovada pero lenta del actual. La promesa de la compañía es unificar ambas experiencias para que no tengamos que saltar entre interfaces de distintas décadas.
Personalización y velocidad como pilares del nuevo menú
La gran novedad que se nos viene encima es la capacidad de configurar qué aparece y qué no cuando pulsamos el botón derecho. Hasta ahora, nos teníamos que comer con patatas accesos directos a programas como funciones de inteligencia artificial que quizás no vamos a abrir en la vida. Con la nueva actualización, el usuario tendrá la sartén por el mango para eliminar esos elementos innecesarios y sustituirlos por sus herramientas preferidas, logrando así un entorno de trabajo mucho más coherente.
Además, se está hablando mucho de la iniciativa interna denominada Windows K2, un proyecto que busca que todo lo que vemos en pantalla se mueva con una fluidez pasmosa. En este sentido, los menús contextuales serán mucho más ligeros y rápidos, evitando esos micro-retrasos que tanto desesperan. También se baraja la idea de implementar menús divididos, donde las opciones se agrupen por categorías inteligentes, como por ejemplo una sección específica de edición cuando hagamos clic sobre una fotografía.
Aunque todavía no hay una fecha grabada a fuego en el calendario para que estos cambios lleguen a todos los equipos, está claro que el equipo de desarrollo se ha puesto las pilas para responder a las quejas de la comunidad. Es de agradecer que una empresa de este calibre reconozca que su propuesta inicial no ha dado la talla y que es necesario escuchar a quienes usan el software para mejorar su funcionamiento. Al final, lo que todos buscamos es un sistema que no nos ponga trabas y que nos permita navegar por nuestras carpetas con la mayor naturalidad posible, algo que parece que por fin está cerca de cumplirse tras casi cinco años de espera.
