El gigante tecnológico Microsoft ha admitido que Windows 11 consume demasiada memoria RAM, un problema que afecta especialmente a los equipos con 8 GB de memoria, una configuración que es la más habitual entre los usuarios. Tras meses de críticas y rumores, la compañía ha decidido poner remedio y ha presentado un plan para reducir el consumo de RAM de Windows 11 y mejorar la fluidez del sistema.
La optimización no es una tarea menor, porque el sistema operativo puede superar los 3 GB de RAM en cuanto arranca, y esa cifra se duplica con facilidad al abrir aplicaciones básicas. Microsoft quiere atajar esta situación de raíz, y para ello ha detallado una serie de medidas que se irán implementando a lo largo de los próximos meses. La meta es que los ordenadores con 8 GB funcionen de manera notablemente más ágil, y que incluso los equipos con solo 4 GB puedan sacar más partido del sistema.
Microsoft reconoce el excesivo consumo de RAM y anuncia medidas

En un artículo publicado en la red social X, la compañía ha profundizado en los objetivos para lo que queda de año. Uno de los más llamativos es, sin duda, la optimización del consumo de memoria para dispositivos con 8 GB de RAM o superiores. Según los datos de Microsoft, esta configuración es la más extendida a nivel mundial, por lo que las mejoras beneficiarán a una gran parte de la base de usuarios.
La decisión no es casualidad. El encarecimiento de la memoria RAM debido al auge de los centros de datos y la inteligencia artificial ha hecho que actualizar la memoria sea cada vez más caro. Ante esta situación, en lugar de exigir más hardware, la estrategia pasa por hacer que el sistema funcione mejor con lo que ya hay. Así lo ha dejado claro Pavan Davuluri, actual presidente de la división de Windows y dispositivos, quien ha trazado un plan con cuatro áreas prioritarias: configuración inicial, optimización de memoria, funciones familiares y entrada por voz.
La parte que más atención ha acaparado es la referida a la memoria. Microsoft no solo ha reconocido el problema, sino que ha explicado cómo piensa solucionarlo. Las tres vías principales son un asignador de memoria más eficiente, que reduzca la sobrecarga en aplicaciones y componentes; un ajuste constante del marco de desarrollo WinUI 3 para que las aplicaciones construidas sobre él consuman menos memoria por diseño; y una reducción del consumo de los componentes Chromium y WebView2 cuando se integran en el sistema operativo.
Las claves de la optimización
Estas medidas no son nuevas del todo, ya que Microsoft lleva tiempo trabajando en ellas, pero ahora se ha comprometido a aplicarlas de forma decidida. La compañía también ha mencionado otras mejoras paralelas, como la reducción del consumo de componentes básicos del sistema y la optimización de la experiencia de incorporación para que el primer encendido sea más rápido y eficiente.
En cuanto a los plazos, aún no hay fechas concretas ni cifras de ahorro. Se espera que las optimizaciones comiencen a llegar a los usuarios con la actualización 26H2, prevista para finales de año, y que se desplieguen de forma amplia a partir del otoño. Los Insiders ya están probando algunas de estas mejoras desde hace meses, lo que indica que la compañía va en serio.
Mientras tanto, los usuarios con 8 GB de RAM seguirán viendo cómo el sistema se lleva una buena parte de la memoria disponible sin abrir nada. Pero la promesa de Microsoft es que, tras la optimización, la experiencia será mucho más satisfactoria. La compañía también ha aclarado que no todas las críticas que circulan por Internet están fundamentadas, desmintiendo un rumor sobre un servicio en segundo plano que supuestamente consumía recursos innecesarios; en realidad, se trata de una herramienta de diagnóstico que ayuda a identificar problemas de rendimiento.
En definitiva, el plan de Microsoft para Windows 11 se centra en adelgazar el sistema para que funcione mejor con menos memoria. La optimización del asignador, la reducción del consumo de aplicaciones y la mejora de los componentes web son pasos en la dirección correcta. Aunque todavía hay incertidumbre sobre el impacto real, los usuarios de equipos con 8 GB pueden esperar una mejora notable en el rendimiento a partir del otoño, cuando lleguen las primeras actualizaciones importantes.

