Nueva Siri con IA: retrasos, alianza con Google Gemini y lo que pueden esperar los usuarios

  • La nueva Siri con IA, integrada en Apple Intelligence, acumula retrasos y podría pasar de iOS 26.4 a iOS 26.5 o incluso iOS 27.
  • Apple se apoya en la tecnología de Google Gemini mediante un acuerdo millonario para potenciar las capacidades avanzadas del asistente.
  • Las pruebas internas revelan problemas de rendimiento, precisión y manejo de datos personales, lo que obliga a escalar el despliegue por fases.
  • La compañía mantiene su apuesta por la privacidad y por ejecutar la mayor parte de la inteligencia artificial en el propio dispositivo.

Nueva Siri con IA en iPhone

La llegada de la nueva Siri potenciada por inteligencia artificial se está convirtiendo en una de las historias tecnológicas más largas de los últimos años. Lo que Apple presentaba como una evolución natural de su asistente de voz, integrada en el paraguas de Apple Intelligence, ha terminado encadenando varios retrasos, cambios de hoja de ruta y ajustes internos que han sembrado dudas entre usuarios, desarrolladores e inversores.

Aun así, el proyecto está lejos de haberse frenado. La compañía ha movido ficha con un acuerdo estratégico con Google para incorporar modelos Gemini en parte de las funciones inteligentes, ha rediseñado la arquitectura técnica de Siri y sigue insistiendo en que su gran salto de calidad llegará dentro de la ventana de 2026, aunque ya nadie en Cupertino se atreve a atarlo en corto a una versión concreta de iOS.

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De promesa estrella a retraso recurrente

La historia reciente de la nueva Siri empieza en la WWDC de 2024, cuando Apple presentó oficialmente Apple Intelligence como base de su estrategia de IA. En aquel momento, la compañía mostró en vídeos de demostración un asistente capaz de entender mejor el contexto, acceder a información personal bajo control del usuario y actuar con mucha más precisión dentro de las aplicaciones.

En los meses siguientes, distintas filtraciones y análisis de medios especializados situaron el despliegue de la Siri renovada en varias fases de iOS 18 y posteriores, pero los plazos se fueron moviendo. Lo que primero se insinuó para finales de 2024 acabó desplazándose a 2025, y más adelante a una ventana genérica de 2026, sin compromisos públicos sobre la versión exacta.

Las últimas informaciones apuntaban de forma insistente a iOS 26.4 como el punto de inflexión, marcando marzo de 2026 como el mes en que los usuarios de iPhone empezarían a probar a fondo el nuevo asistente. Sin embargo, las pruebas internas han revelado más obstáculos de lo previsto, hasta el punto de que en Apple ya se trabaja con escenarios que desplazan funciones clave a iOS 26.5 e incluso a iOS 27.

Este baile de fechas ha generado en parte del público la sensación de que se les está «mareando» con promesas, aunque desde el entorno de la empresa se insiste en que no ha habido un engaño deliberado, sino cambios de planes sobre la marcha en función de cómo avanza el desarrollo.

Asistente Siri con inteligencia artificial

Qué quiere hacer Apple con la nueva Siri

Más allá de las fechas, el objetivo de fondo está bastante claro: convertir a Siri en un asistente conversacional moderno, con IA generativa y capacidades tipo chatbot, que deje atrás la rigidez de los comandos actuales. La nueva arquitectura interna, conocida como Linwood, se apoya en los Apple Foundation Models, ahora reforzados con tecnología procedente del equipo Gemini de Google.

Entre las funciones en desarrollo destacan la comprensión contextual mucho más avanzada, la capacidad de mantener el hilo de una conversación durante varias interacciones y la posibilidad de recordar elementos relevantes de charlas anteriores para dar respuestas más útiles y menos robóticas.

Otro de los pilares es el control profundo del sistema y de las apps. Apple trabaja en un conjunto de «intenciones de aplicación» que permita encadenar acciones complejas con una sola orden de voz: desde buscar una foto concreta, editarla y enviarla por mensajes, hasta localizar un correo antiguo con una reserva y añadirla directamente al calendario.

También se exploran capacidades multimodales y creativas, como la generación de imágenes personalizadas basada en la tecnología de Image Playground, o respuestas que combinen texto, contexto en pantalla y datos personales para ofrecer resúmenes y recomendaciones ajustadas a cada usuario.

Por debajo de todo ese conjunto de novedades late la intención de que Siri se acerque más a modelos de conversación como ChatGPT o Gemini, pero sin renunciar a los principios clásicos de Apple en privacidad y control del ecosistema.

Pruebas internas complicadas y despliegue por fases

El principal motivo de los retrasos está en lo que se está encontrando Apple durante las pruebas internas de las nuevas funciones. Las versiones en desarrollo muestran un Siri que todavía falla en aspectos básicos como la velocidad de respuesta y la precisión, especialmente cuando se le pide que gestione tareas complejas o que combine varias fuentes de información.

Empleados que están probando iOS 26.5 de forma preliminar hablan de consultas que se quedan a medias, respuestas que tardan demasiado o errores al interpretar lo que el usuario ha dicho si habla rápido. También se han detectado problemas al manejar peticiones largas, en las que el sistema necesita más tiempo de cómputo del que sería aceptable para una experiencia fluida.

En no pocas ocasiones, el asistente recurre antes de tiempo a la integración con ChatGPT como vía de escape, incluso en casos en los que, sobre el papel, debería ser capaz de resolver la petición con la tecnología propia de Apple. Esa dependencia puntual de soluciones externas no encaja del todo con la estrategia de largo plazo, que busca limitar lo que sale fuera del ecosistema controlado.

Para sortear este escenario, la compañía trabaja con la idea de desplegar las funciones de la nueva Siri de forma escalonada. Algunas capacidades menos críticas podrían aparecer ya en iOS 26.4, mientras que otras, especialmente las que implican un uso intensivo de datos personales, se reservarían para versiones posteriores una vez que sean más robustas.

No se descarta que las primeras versiones que lleguen a los usuarios incluyan avisos claros de que ciertas características están en fase de vista previa o pueden no funcionar de manera totalmente fiable, una fórmula similar a la que Apple utiliza con las betas públicas de sus sistemas operativos.

El acuerdo con Google Gemini: un giro pragmático

En paralelo a los avances técnicos internos, Apple ha decidido apoyarse en un socio externo para ganar tiempo y músculo en inteligencia artificial. La compañía ha cerrado un acuerdo multimillonario con Google para utilizar la familia de modelos Gemini como base en parte de las funciones de Apple Intelligence y de la nueva Siri.

Las cifras que circulan sitúan este pacto en torno a 1.000 millones de dólares al año, una cantidad significativa pero asumible para una empresa del tamaño de Apple si a cambio consigue acercar rápidamente la experiencia de su asistente a la de sus principales rivales. La idea no es reemplazar por completo los modelos propios, sino combinarlos con la madurez de Gemini allí donde tenga más sentido.

Curiosamente, la comunicación pública del acuerdo ha sido asimétrica. El anuncio apareció con claridad en los canales informativos de Google, mientras que en los espacios oficiales de Apple la referencia ha sido mucho más discreta, limitada a menciones de Tim Cook en conferencias con inversores y presentaciones de resultados.

En esas llamadas, el CEO de Apple ha defendido que la IA de Google proporciona una base muy capaz para los modelos de Apple, permitiendo acelerar el desarrollo sin abandonar los principios de diseño propios. Al mismo tiempo, Cook ha sido tajante al señalar que la empresa no tiene intención de revelar los detalles financieros del acuerdo.

Para Google, el pacto también es relevante: refuerza la presencia de Gemini en millones de dispositivos de alto nivel y consolida su papel en el mercado de la IA, incluso cuando no es la compañía que controla directamente el sistema operativo.

Privacidad y procesamiento en el dispositivo, la línea roja de Apple

Uno de los factores que más complica el desarrollo de la nueva Siri es la exigencia interna de mantener la privacidad como elemento irrenunciable. Mientras otros actores del sector basan buena parte de sus servicios en enviar datos masivamente a la nube, Apple quiere que la mayoría de operaciones de IA se ejecuten directamente en el iPhone, el iPad o el Mac, o bien en servidores propios diseñados con un enfoque de computación privada.

Directivos como Craig Federighi han insistido en que, cuando un modelo responde a una pregunta personal, esa información no debería salir del ámbito controlado por el usuario. Eso implica evitar que las peticiones se conviertan en material de entrenamiento para terceros o que se almacenen en infraestructuras sobre las que la compañía no tiene pleno control.

Para sostener esta estrategia, Apple está desarrollando chips específicos para centros de datos, dentro de proyectos internos como Baltra, que buscan ofrecer un rendimiento de IA en la nube alineado con el diseño de su propio silicio. La idea es poder ofrecer funciones avanzadas sin renunciar a un modelo de protección de datos más estricto que el estándar actual del sector.

Además, la compañía recurre en gran medida a datos sintéticos y contenido con licencia para entrenar sus modelos, en lugar de apoyar el grueso del aprendizaje en información directamente extraída del uso de los clientes. Todo ello encarece y ralentiza el desarrollo, pero permite a Apple defender un discurso diferenciado frente a la competencia.

Este enfoque híbrido —combinando procesamiento en el dispositivo, infraestructura propia y, en ciertos casos, el apoyo de modelos como Gemini— es uno de los motivos por los que la integración técnica de todas las piezas está siendo tan laboriosa.

Qué pueden esperar los usuarios en iOS 26.4, 26.5 y 27

En el corto plazo, la gran incógnita es cuánta parte de la nueva Siri será visible en las próximas versiones de iOS. Los planes que se han ido filtrando dibujan un escenario en el que iOS 26.4 serviría de puerta de entrada a algunas funciones de Apple Intelligence y a mejoras iniciales del asistente, con una beta para desarrolladores prevista para finales de febrero y un lanzamiento público alrededor de finales de marzo o principios de abril, sujeto a cambios.

A partir de ahí, iOS 26.5 actuaría como plataforma de prueba intensiva para empleados y testers internos, incorporando nuevas funciones de Siri marcadas explícitamente como experimentales o en vista previa. No se descarta que ciertas capacidades lleguen antes a un grupo reducido de usuarios para recoger feedback antes de un despliegue masivo.

Ya de cara a iOS 27, previsto para otoño de 2026 en paralelo al lanzamiento de los nuevos iPhone, las expectativas apuntan a una Siri más cercana a un chatbot clásico. Ese asistente podría ofrecer una interfaz renovada, mayor control del sistema, gestión más profunda de archivos y datos personales, y una integración más clara con los servicios de Apple en macOS y iPadOS.

Eso sí, todo apunta a que no todos los modelos de iPhone tendrán las mismas prestaciones. Las funciones de IA más exigentes podrían limitarse a generaciones recientes —en la línea de lo que ya se está viendo con Apple Intelligence—, lo que en la práctica acotaría la experiencia completa de la nueva Siri a una parte del parque de dispositivos.

Aunque los calendarios siguen moviéndose, la sensación en la industria es que Apple no quiere alargar mucho más un proyecto que ya arrastra casi dos años de retrasos frente a lo inicialmente sugerido.

Sea cual sea el calendario definitivo, la combinación de una arquitectura renovada para Siri, el apoyo de modelos como Gemini, la obsesión por la privacidad y un despliegue progresivo en iOS 26.x y 27 dibuja un escenario en el que el asistente de Apple podría dejar atrás su imagen de servicio estancado. Falta por ver si la compañía logra cuadrar el círculo entre ambición técnica, expectativas del mercado y su propio listón interno de calidad, pero todo indica que el próximo gran movimiento en asistentes con IA se jugará, en buena parte, alrededor de esta nueva generación de Siri.