OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT, está a punto de dar un paso histórico: su primer dispositivo de hardware de consumo. Según un informe de Bloomberg, la empresa liderada por Sam Altman trabaja en un altavoz inteligente premium sin pantalla, cuyo lanzamiento está previsto para 2027. El dispositivo, que se espera cueste más de 300 dólares, ha sido diseñado en colaboración con Jony Ive, el legendario exdirector de diseño de Apple.
El producto, que se describe como un «ordenador con IA en primer plano», busca alejarse de los asistentes de voz tradicionales como Alexa o Google Home. En lugar de limitarse a responder preguntas, este altavoz pretende ejecutar tareas complejas de forma autónoma, aprendiendo de las rutinas y preferencias del usuario. Su diseño compacto, similar a un disco de hockey, permitirá llevarlo fácilmente por toda la casa con una sola mano.
Diseño y características: un dónut con vida propia
El altavoz tendrá una forma de rosquilla y un tamaño aproximado de 7,6 centímetros de diámetro. Incluirá piezas móviles que se desplazan solas para indicar cuándo la IA está activa, acompañadas de luces LED dinámicas. Además, contará con un sistema de cámaras, micrófonos y sensores ambientales que permitirán al dispositivo percibir el entorno en tiempo real. Según las filtraciones, esta información visual y auditiva se utilizará para ofrecer respuestas más precisas y contextuales.
El dispositivo funcionará con modelos de voz avanzados basados en ChatGPT, pero con una nueva generación de algoritmos que buscan una interacción casi humana. La capacidad de aprendizaje continuo permitirá que el altavoz se adapte a las rutinas del usuario, mejorando su funcionamiento con el tiempo. Todo ello estará recubierto de materiales de alta gama y acabados metálicos, manteniendo la estética elegante que caracteriza a Jony Ive.
La batalla legal con Apple: un obstáculo en el camino
El proyecto no está exento de polémica. Apple ha presentado una demanda contra OpenAI ante un tribunal federal de California, acusando a la compañía de robar secretos comerciales. Según la documentación, al menos 11 exempleados de Apple habrían transferido información confidencial sobre productos no lanzados y procesos industriales antes de unirse a OpenAI. La firma de la manzana también señala directamente a Tang Tan, exvicepresidente de diseño de producto del iPhone y actual responsable de hardware en OpenAI.
OpenAI ha rechazado categóricamente las acusaciones, calificándolas de «especulativas» y «agresivas». En su respuesta legal, la empresa sostiene que está desarrollando un hardware totalmente nuevo, con un factor de forma diferente al de cualquier dispositivo existente, y que no tiene necesidad de utilizar tecnologías de Apple. El equipo legal de OpenAI también ha criticado a Apple por intentar bloquear la movilidad laboral de sus empleados, algo que consideran una práctica anticompetitiva.
La disputa judicial podría retrasar el lanzamiento del altavoz. Se espera que el tribunal celebre una audiencia sobre la medida cautelar solicitada por Apple en octubre. Si se concede, OpenAI podría verse obligada a pausar o ajustar sus planes de desarrollo. A pesar de ello, la compañía mantiene su hoja de ruta y confía en que el dispositivo llegue al mercado en 2027.
Contexto y expectativas: un mercado lleno de retos
OpenAI no es la única empresa que busca crear el próximo gran dispositivo de IA. Gigantes como Apple, Google y Meta también compiten por dominar esta nueva categoría. Sin embargo, los precedentes no son alentadores: productos como el Rabbit R1 o el Humane AI Pin fracasaron estrepitosamente al llegar al mercado. La clave estará en ofrecer una experiencia realmente útil y diferenciada, algo que OpenAI espera lograr con la ayuda de Jony Ive.
El altavoz inteligente de OpenAI se posiciona como un asistente personal «siempre activo», capaz de entender el contexto y anticiparse a las necesidades del usuario. Aunque la privacidad es una preocupación importante, dado que el dispositivo incluye cámaras y micrófonos, la compañía confía en que su enfoque en la transparencia y el control por parte del usuario será suficiente para ganar la confianza del público.
En definitiva, este primer hardware de OpenAI representa una apuesta arriesgada pero estratégica. La compañía busca diversificar su negocio más allá del software y crear un ecosistema propio que fidelice a los usuarios. Si logra superar los obstáculos legales y técnicos, podría marcar el inicio de una nueva era en la interacción humano-máquina.
