El Reino Unido se prepara para dar un nuevo paso en la regulación del uso de las redes sociales entre los más jóvenes. El Gobierno laborista de Keir Starmer ha presentado un plan que incluye un toque de queda nocturno para adolescentes de 16 y 17 años, una medida que se suma a la ya anunciada restricción de redes sociales para menores de 16 años. La iniciativa, que se espera que entre en vigor en la primavera de 2027, busca proteger la salud mental y el descanso de los jóvenes, pero ya ha generado un intenso debate sobre su eficacia real.
La propuesta, detallada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Tecnología, establece que entre la medianoche y las seis de la mañana las cuentas de los usuarios de 16 y 17 años tendrán restringido el acceso por defecto a redes como TikTok, Instagram, Snapchat, YouTube, Facebook y X (antes Twitter). Quedan excluidas de esta limitación las aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Signal, para que los jóvenes puedan mantener el contacto con familiares y amigos. La ministra de Tecnología, Liz Kendall, ha defendido que estas medidas serán «cruciales para ayudar a los jóvenes a dormir lo suficiente, concentrarse en sus estudios y pasar más tiempo de calidad con familiares y amigos».
¿En qué consiste el toque de queda digital?
El toque de queda no es una prohibición absoluta, sino una configuración predeterminada que los propios adolescentes pueden modificar si así lo desean. Durante la franja horaria restringida, las plataformas bloquearán el acceso a sus servicios, pero el usuario podrá desactivar esta opción en los ajustes de su cuenta. El Gobierno británico defiende que este enfoque actúa como una medida disuasoria y de concienciación, facilitando que las familias y los jóvenes tomen decisiones informadas sobre su consumo digital.
La iniciativa se basa en un programa piloto realizado con más de 300 adolescentes y sus familias en todo el país. Según los resultados cualitativos, los toques de queda nocturnos se integraron rápidamente en la rutina de los participantes y contribuyeron a mejorar la calidad del sueño y la concentración durante el día. Curiosamente, en el piloto el horario de restricción era más amplio (de 21:00 a 7:00), y los propios adolescentes pidieron flexibilizarlo, especialmente los fines de semana, así como mantener excepciones para la mensajería.
Funciones adictivas desactivadas por defecto
Además del horario restringido, el plan contempla la desactivación automática de las funciones más adictivas de las plataformas. Entre ellas se incluyen la reproducción automática de vídeos, el scroll infinito y los sistemas de recomendación continua de contenido personalizado. Estas herramientas, diseñadas para mantener a los usuarios el mayor tiempo posible en la aplicación, quedarán desactivadas por defecto para los adolescentes de 16 y 17 años, aunque también podrán ser reactivadas manualmente.
El Ejecutivo británico considera que esta combinación de medidas evitará el llamado «efecto precipicio» que se produciría cuando los menores cumplen 16 años y dejan de estar sujetos a la futura prohibición de acceso a redes sociales. La idea es ofrecer una transición gradual hacia la autonomía digital, manteniendo ciertas protecciones hasta la mayoría de edad. Además, el Gobierno ha anunciado que también reforzará la protección frente a los chatbots de inteligencia artificial, especialmente aquellos que ofrecen consejos no verificados sobre salud mental o simulan relaciones románticas, que requerirán una edad mínima de 18 años.

Críticas y dudas sobre su efectividad
No todo han sido aplausos. La oposición conservadora, a través de su portavoz de Educación, Laura Trott, ha calificado el plan de «completo desastre», argumentando que un toque de queda que los propios jóvenes pueden desactivar no conseguirá nada. Ellen Roome, madre de un adolescente fallecido tras un reto viral, considera que la medida se queda corta y que es como «darle una botella de alcohol a un joven de 17 años y dejarla un poco fuera de su alcance».
El analista de redes sociales Matt Navarra también ha cuestionado la iniciativa, señalando que no es un verdadero toque de queda, sino una simple ventana de configuración ligeramente molesta. Además, ha criticado que el Gobierno no haya abordado el uso de VPN, herramientas que permiten ocultar la ubicación y eludir los controles de edad. Por su parte, las grandes tecnológicas como Meta defienden que la verificación de edad debería recaer en los fabricantes de dispositivos, no en las plataformas. A pesar de las críticas, el Gobierno confía en que la combinación de restricciones y la presión social lograrán un cambio real en los hábitos digitales de los adolescentes.
Contexto europeo y próximos pasos
El Reino Unido no es el único país que avanza en esta dirección. Australia fue el primero en aprobar una ley que veta las redes sociales a los menores de 16 años, una medida que entró en vigor a finales de 2025. Francia, España y Noruega también están estudiando iniciativas similares, lo que sitúa a Europa en la vanguardia de la regulación digital infantil. El plan británico va un paso más allá al incorporar el toque de queda nocturno y la desactivación de funciones adictivas, lo que lo convierte en uno de los marcos regulatorios más exigentes del mundo.
El Gobierno prevé presentar el primer paquete de regulaciones ante el Parlamento a finales de 2026, con la intención de que las medidas entren en vigor de forma rigurosa en la primavera de 2027. Mientras tanto, el debate sobre cómo equilibrar la protección de los menores con su derecho a la autonomía digital continuará abierto, con voces a favor y en contra que reflejan la complejidad de un problema que afecta a toda la sociedad.

La propuesta británica representa un intento ambicioso de abordar los riesgos de las redes sociales en la adolescencia, combinando restricciones horarias, limitación de funciones adictivas y un enfoque progresivo que busca evitar saltos bruscos en la protección. Aunque las críticas apuntan a que la posibilidad de desactivar el toque de queda puede reducir su impacto, el Gobierno confía en que la medida, respaldada por un estudio piloto con resultados positivos, marque un antes y un después en la regulación digital. Con la mirada puesta en 2027, el Reino Unido se posiciona como un referente en la protección de los menores en el entorno online, mientras otros países europeos observan de cerca el desarrollo de esta normativa.

