Ubisoft detalla su apuesta por varios Assassin’s Creed y dos nuevos Far Cry

  • Yves Guillemot confirma mĂşltiples juegos de Assassin’s Creed y dos nuevos proyectos de Far Cry en desarrollo.
  • Los proyectos de Far Cry se conocen internamente como Blackbird (entrega principal) y Maverick (shooter multijugador de extracciĂłn).
  • Assassin’s Creed prepara nuevos tĂ­tulos singleplayer y multijugador, incluido un remake de Black Flag y el proyecto Hexe.
  • La nueva estructura de Casas Creativas y Vantage Studios refuerza estas sagas como ejes estratĂ©gicos de Ubisoft en Europa y a nivel global.

Ubisoft Assassin's Creed Far Cry

Ubisoft ha puesto negro sobre blanco su estrategia a medio plazo: la compañía francesa redobla la apuesta por Assassin’s Creed y Far Cry. En varias entrevistas recientes, su cofundador y CEO, Yves Guillemot, ha confirmado que trabajan de forma simultánea en múltiples juegos de Assassin’s Creed y en dos nuevos proyectos de Far Cry, todos ellos aún sin fechas oficiales pero ya asentados dentro del calendario interno del grupo.

Estas declaraciones llegan en un momento delicado para la editora, marcado por restructuraciones, cancelaciones de proyectos y despidos, pero también por un reposicionamiento claro: concentrar esfuerzos en las marcas que mejor funcionan a nivel global y en mercados clave como Europa y España, donde la base de jugadores de Assassin’s Creed supera los 30 millones de personas y Far Cry sigue siendo una de las franquicias de mundo abierto más reconocibles.

Dos nuevos Far Cry en marcha: Blackbird y Maverick

Nuevos Far Cry en desarrollo

En lo que respecta a Far Cry, Guillemot ha confirmado que la saga tiene actualmente dos proyectos activos. Internamente se conocen como Blackbird y Maverick, nombres en clave que ya habían aparecido en filtraciones anteriores pero que ahora reciben validación oficial por parte de la compañía.

El proyecto Blackbird está concebido como la próxima entrega principal de Far Cry. Diversos informes apuntan a que ofrecerá una estructura de mundo abierto con una narrativa menos lineal, centrada en el secuestro de la familia del protagonista y en una carrera contrarreloj: se habla de una historia articulada en torno a 72 horas de juego, equivalentes a unas 24 horas en tiempo real, lo que introduciría una presión constante sobre el jugador a la hora de planificar sus movimientos.

El desarrollo de Blackbird, sin embargo, no ha sido un camino de rosas. El proyecto ha sufrido varios retrasos internos, el más reciente vinculado a la reestructuración corporativa anunciada por Ubisoft a comienzos de año. Estos ajustes habrían provocado cambios en la planificación y en la asignación de recursos, en un intento de asegurar un nivel de calidad más alto antes del lanzamiento.

Por su parte, Project Maverick se plantea como un spin-off multijugador de Far Cry, orientado al subgénero de los shooters de extracción. La idea pasa por ofrecer una experiencia independiente en la que el jugador entra en un escenario hostil, completa contratos y misiones, y debe salir con vida para conservar el botín. Filtraciones previas situaban la acción en un entorno salvaje similar a Alaska, con mecánicas como permadeath, gestión de mochila y un fuerte componente de riesgo-recompensa.

Aunque Ubisoft no ha detallado plataformas ni fechas, las declaraciones de Guillemot dejan claro que Blackbird y Maverick se desarrollan en paralelo, combinando la fórmula clásica de campaña narrativa con un enfoque más experimental y online. El objetivo sería ampliar el alcance de la franquicia, tanto entre los jugadores de consola y PC en Europa como en otras regiones donde los modos multijugador competitivos tienen un peso creciente.

Far Cry 7 y la brecha más larga entre entregas principales

Far Cry y Assassin's Creed en el futuro

En la práctica, Blackbird se identifica ya de forma no oficial con el futuro Far Cry 7. Aunque Ubisoft evita emplear ese nombre comercial, las referencias a «la próxima entrega principal» dejan poco margen a la duda. Desde Far Cry 2 en 2008, la serie había mantenido un ritmo de lanzamientos relativamente estable, con nuevas entregas cada dos o tres años y algunos spin-offs entre medias.

La situación actual rompe esa dinámica: para cuando Far Cry 7 vea la luz, habrán pasado alrededor de cinco años desde Far Cry 6, que llegó en 2021. Este lapso se convierte en la mayor brecha entre entregas principales de la franquicia, síntoma de dos factores que la propia Ubisoft reconoce de forma indirecta: la mayor complejidad de los proyectos AAA y la intención de evitar lanzamientos apresurados que dañen la imagen de sus IP.

En paralelo, Project Maverick encarna el intento de Ubisoft de consolidar un multijugador de largo recorrido bajo el sello Far Cry. La compañía ya ha tropezado en el pasado con propuestas de servicio en vivo como Hyper Scape o XDefiant, que no terminaron de cuajar. La apuesta por un shooter de extracción indica que el editor francés sigue buscando su propio espacio dentro del competitivo mercado de títulos online, con especial atención a la recepción en PC y consolas de nueva generación.

A día de hoy, no hay información oficial sobre si alguno de estos Far Cry tendrá componentes exclusivos para ciertas plataformas ni sobre un posible lanzamiento escalonado por territorios. Lo que sí parece claro es que Europa, y por extensión España, seguirá siendo uno de los principales mercados para la saga, tradicionalmente bien posicionada en ventas físicas y digitales en la región.

Múltiples Assassin’s Creed en desarrollo: singleplayer y multijugador

Más allá de Far Cry, la otra gran pata de la estrategia de Ubisoft pasa por mantener un flujo constante de lanzamientos de Assassin’s Creed. Guillemot ha hablado abiertamente de «varios» títulos en producción, alternando proyectos enfocados en la campaña para un jugador con propuestas centradas en el multijugador, todo ello con la intención de aprovechar una comunidad que ya supera los 30 millones de jugadores anuales y recuperar elementos clásicos como la hoja oculta.

Entre los proyectos que cuentan con luz verde destacan Invictus, Obsidian y Neo (Hexe). Invictus se perfila como un título multijugador que busca capitalizar el universo y las mecánicas de Assassin’s Creed para ofrecer partidas compartidas, si bien Ubisoft todavía no ha concretado modos, estructura ni modelo de negocio. Su lanzamiento estaría previsto en una ventana relativamente cercana dentro del calendario interno.

Obsidian se identifica como el remake de Assassin’s Creed IV: Black Flag, uno de los episodios más populares de la saga gracias a su enfoque en la piratería y el combate naval. Este proyecto habría sufrido pequeños retrasos, pero se mantiene enclavado en la hoja de ruta de la compañía, con el objetivo de actualizar el clásico a los estándares técnicos actuales y relanzarlo para una nueva generación de jugadores en consolas y PC.

Por último, Neo, conocido públicamente como Hexe, está planteado como la siguiente gran entrega principal singleplayer. Su llegada se situaría en torno a 2027, con una ambientación todavía rodeada de misterio pero que, según algunas pistas, apostaría por un tono más oscuro dentro de la franquicia. Ubisoft no ha compartido detalles específicos, pero lo ubica como uno de los pilares del futuro de Assassin’s Creed.

Además de estos proyectos mayores, Ubisoft había explorado diversas ideas para móviles y experiencias alternativas. Varias de ellas se han quedado por el camino, lo que refleja un cierto ajuste de prioridades en favor de productos más tradicionales y de mayor impacto comercial en mercados como el europeo. Algunas de esas propuestas móviles incluyen contenidos y DLC que mostraron dirección y ambición, como lo examina el caso de las Garras de Awaji.

Cancelaciones, blockchain y reorientación de la franquicia Assassin’s Creed

Como contrapunto a los nuevos proyectos, la reestructuración interna de Ubisoft ha implicado también la cancelación de dos desarrollos asociados a Assassin’s Creed. Uno de ellos es Assassin’s Creed Rebellion, que ya había visto la luz en móviles pero que queda fuera de los planes a largo plazo. El otro, más llamativo, es Assassin’s Creed Singularity.

Singularity se había concebido como un juego de cartas coleccionables digitales con integración de tecnologías Web3 y blockchain, orientado a PC y dispositivos móviles. La decisión de frenarlo apunta a un cambio de enfoque en la editora, que prefiere concentrarse en experiencias más convencionales y con un encaje claro en su base de jugadores, en lugar de apostar fuerte por modelos todavía controvertidos.

Esta reorientación se enmarca dentro de una estrategia más amplia: reforzar las entregas principales y los proyectos multijugador de gran escala, reduciendo la dispersión de recursos en propuestas de nicho. De cara al público europeo, donde el escepticismo hacia los modelos blockchain en videojuegos es notable, este giro puede interpretarse como un intento de alinear la oferta con las preferencias mayoritarias de la comunidad.

Junto a las cancelaciones, Ubisoft ha continuado ajustando equipos y proyectos. En las últimas semanas se ha sabido, por ejemplo, que alrededor de 40 desarrolladores del remake de Splinter Cell han abandonado la compañía, aunque el proyecto, según la propia editora, sigue en producción. Estos movimientos evidencian que el grupo está revisando al detalle su catálogo y el peso relativo de cada franquicia.

Vantage Studios y las nuevas Casas Creativas de Ubisoft

Para articular todo este entramado de desarrollos, Ubisoft ha anunciado una profunda reorganización interna en torno a cinco Casas Creativas. La más relevante para los planes de Assassin’s Creed y Far Cry es Vantage Studios, que actuará como epicentro de las grandes sagas de la compañía y concentrará buena parte del talento de sus equipos repartidos por el mundo.

Vantage Studios nace como filial de Ubisoft con participación minoritaria de Tencent. La operación, valorada en torno a 1.160 millones de euros, ha supuesto que el gigante chino pase a disponer de aproximadamente un 26,32 % de interés económico en esta estructura, mientras que Ubisoft mantiene el control operativo. El estudio funciona desde el 1 de octubre de 2025 y está liderado por Charlie Guillemot y Christophe Derennes.

Su misión principal es gestionar las próximas etapas de marcas como Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six, coordinando el trabajo de equipos ubicados en Montreal, Quebec, Sherbrooke, Saguenay, Barcelona y Sofía, entre otros. Para el público europeo, esto implica que estudios de la región, como Ubisoft Barcelona y Ubisoft Sofia, formarán parte activa de la evolución de estas franquicias, algo especialmente relevante en términos de empleo y de presencia creativa local.

Mientras tanto, otras IP del catálogo, como Beyond Good & Evil o The Division, quedan repartidas entre las restantes Casas Creativas, lo que sugiere una mayor especialización de cada área. Guillemot ha insistido en que este nuevo modelo pretende agilizar decisiones y dar más autonomía a los equipos, al tiempo que se mantiene una línea estratégica común para las marcas de mayor peso.

ExpansiĂłn transmedia: series, pelĂ­culas y presencia en plataformas de streaming

El plan de Ubisoft no se limita a los videojuegos. Guillemot ha reiterado que la compañía quiere llevar sus propiedades intelectuales a otros formatos audiovisuales, con la intención de mantener vivas sus marcas incluso en los periodos en los que no hay lanzamientos de nuevos juegos.

En el caso de Far Cry, FX trabaja en una serie antológica que se emitirá a través de Disney+, una propuesta que busca ampliar el alcance de la franquicia entre públicos que quizá no hayan jugado a los títulos principales. Aunque todavía no se han confirmado personajes concretos ni fecha de estreno, la producción contaría con nombres reconocidos en la industria televisiva.

Assassin’s Creed, por su parte, mantiene en marcha una serie de acción real en colaboración con Netflix. El proyecto continúa en desarrollo y forma parte de la estrategia de la plataforma para reforzar su catálogo de adaptaciones de videojuegos, un terreno en el que Europa y Latinoamérica se han convertido en mercados especialmente receptivos.

Otras marcas de Ubisoft también se mueven en esta dirección: el largometraje de Watch Dogs finalizó su rodaje en 2024 y está pendiente de estreno, mientras que la serie animada Tom Clancy’s Splinter Cell: Deathwatch ha sido renovada para una segunda temporada. Todas estas producciones refuerzan la presencia de la compañía en el ecosistema de plataformas de streaming que consumen millones de usuarios en España y el resto del continente.

Un contexto de cambios internos y dudas sobre otras sagas

Todo este movimiento en torno a Assassin’s Creed y Far Cry se produce mientras Ubisoft aplica una política de reducción y reordenación de plantilla, con varios centenares de puestos afectados durante los últimos años. A pesar de ello, la empresa insiste en que no renuncia a su ambición y que la finalidad de estos cambios es precisamente asegurar el futuro de sus marcas más fuertes.

En este escenario, surgen dudas sobre el futuro de otras sagas históricas de la casa. Los seguidores de Prince of Persia, por ejemplo, mostraron preocupación tras la cancelación del remake de Las Arenas del Tiempo. La compañía, no obstante, sostiene que el personaje seguirá vivo y que la franquicia no está cerrada, aunque por ahora no se han anunciado nuevos proyectos concretos.

Algo similar ocurre con Watch Dogs, que, pese al rodaje de su película, no tiene nuevas entregas de videojuegos confirmadas, y con otras IP de culto como Beyond Good & Evil, cuyo futuro sigue rodeado de incertidumbre. Mientras tanto, The Division y Rainbow Six continúan formando parte del eje estratégico, aunque en un segundo plano respecto a Assassin’s Creed y Far Cry.

El impacto bursátil de todo este proceso también se deja notar: las acciones de Ubisoft han experimentado caídas pronunciadas en los últimos meses. La compañía confía en que la consolidación de sus grandes franquicias y la diversificación audiovisual contribuyan a estabilizar la situación, junto a una oferta más comedida pero mejor alineada con la demanda del mercado.

En conjunto, la fotografía actual de Ubisoft muestra a una empresa que, pese a los ajustes y las cancelaciones, se apoya firmemente en Assassin’s Creed y Far Cry como motores centrales de su negocio. Con varios juegos en desarrollo —incluidos proyectos multijugador y remakes de entregas clave— y una expansión transmedia que abarca series, películas y acuerdos con grandes plataformas, la editora francesa intenta asegurar la relevancia de sus sagas en Europa, España y el resto del mundo, aun a costa de dejar en segundo plano a otras marcas históricas de su catálogo.

orden cronologico Assassin's Creed
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