La trayectoria de Microsoft con su sistema operativo más reciente ha estado marcada por un empeño casi obsesivo en que la Inteligencia Artificial esté presente en cada rincón. Desde la integración de Copilot hasta la llegada de los equipos específicos con NPU, la compañía ha ido desplegando funciones de manera automática que no siempre han sentado bien a los usuarios más veteranos o a quienes buscan un sistema limpio.
Parece que las quejas sobre la falta de transparencia y la imposibilidad de elegir qué se instala han llegado a oídos de los desarrolladores en Redmond. Tras polémicas por herramientas que monitorizaban la actividad del usuario, ahora la compañía está dando pasos para devolver cierta autonomía a quienes utilizan Windows en su día a día, permitiendo una gestión mucho más granular de los archivos del sistema.
Un panel de control dedicado a los modelos de lenguaje local
Gracias a las investigaciones realizadas en las versiones de prueba más recientes, concretamente en la Build 26300.8553 del programa Insider, se ha descubierto un menú que hasta ahora permanecía oculto. En este apartado de la configuración, los usuarios podrán monitorizar con total precisión qué modelos de IA están ocupando espacio en su ordenador, incluyendo detalles como la versión del software o el editor que lo ha desarrollado.
Lo que realmente resulta interesante de este hallazgo es que no se limita a ser un mero visor de información, sino que ofrece la opción real de borrado. Esto significa que si un componente no nos sirve para nada, podremos eliminarlo como si fuera una aplicación común, evitando que se quede ahí perenne ocupando recursos que podrían ser vitales para otras tareas más importantes en nuestro flujo de trabajo.
Recuperar espacio y memoria RAM ya es una posibilidad
Uno de los grandes problemas de los modelos de lenguaje que se ejecutan de forma local, como el conocido Phi Silica, es que son auténticos devoradores de recursos. Estos sistemas están diseñados para que los equipos Copilot+ funcionen sin depender de la nube, pero a cambio pueden llegar a consumir gigas de almacenamiento y mantener procesos activos en segundo plano que merman la agilidad de la memoria RAM.
Con la implementación de este nuevo protocolo de desinstalación, quienes utilicen su ordenador para tareas exigentes como el gaming o la edición profesional podrán liberar una cantidad de espacio considerable. Resulta un alivio ver que, aunque Microsoft quiere que la IA sea el futuro, al menos nos va a dejar la puerta abierta para decidir si queremos pasar por el aro o preferimos mantener nuestro hardware lo más ligero posible.
La llegada de esta característica a la versión final que todos tenemos instalada dependerá de cómo avancen las pruebas técnicas durante las próximas semanas. Al permitir que el usuario tome el mando sobre componentes tan pesados, se establece un precedente necesario sobre la soberanía digital en nuestros propios dispositivos, confirmando que la flexibilidad sigue siendo un valor fundamental para evitar que el sistema se convierta en un entorno demasiado cerrado y rígido.
