La ventana de Propiedades del Explorador de archivos ha sido, durante casi tres décadas, uno de esos elementos que los usuarios dejaron de mirar porque siempre se veía igual. Microsoft ha decidido ponerle fin a esa etapa y, según las últimas filtraciones de las versiones de prueba de Windows 11, ya está lista una versión renovada de este cuadro de diálogo. El cambio no es solo cosmético: la nueva interfaz abandona el código heredado de Windows 95 para adoptar WinUI 3, el framework de diseño moderno que la compañía utiliza en el resto del sistema operativo.
El descubrimiento lo hizo el conocido observador PhantomOfEarth, que encontró la ventana rediseñada en la build experimental 26300.8935 del canal Insider. Lo curioso es que, de momento, solo se puede acceder a ella desde la papelera de reciclaje, al abrir las propiedades de un archivo que ya ha sido eliminado. Esto sugiere que Microsoft está probando el componente en un entorno de bajo riesgo antes de desplegarlo en el menú contextual de Windows 11 habitual del Explorador.
Qué cambia en la nueva ventana de Propiedades

La diferencia más evidente es el soporte nativo para el modo oscuro. Hasta ahora, la ventana tradicional ignoraba por completo la configuración de tema del sistema y se mostraba siempre con fondo blanco, rompiendo la coherencia visual del escritorio. Con el rediseño, los colores se adaptan automáticamente al tema elegido y los controles, como botones y casillas de verificación, incorporan bordes redondeados y un espaciado más generoso, siguiendo las directrices de Fluent Design.
Además del aspecto visual, la ventana reorganiza la información para facilitar la consulta del estado del almacenamiento. Aparece una representación gráfica del espacio ocupado y se muestra información adicional sobre el sistema de archivos y la capacidad disponible, evitando así problemas como fallos que llenan el almacenamiento del ordenador. Las opciones clásicas, como comprobar errores, optimizar la unidad o configurar la indexación, se mantienen pero presentadas con un diseño más limpio y moderno.
El desafío de la compatibilidad con aplicaciones de terceros
Uno de los motivos por los que Microsoft ha tardado tanto en modernizar este elemento es la enorme cantidad de software que depende de él. Programas como antivirus, compresores de archivos (7-Zip, WinRAR) o servicios de sincronización en la nube (Dropbox, OneDrive) añaden sus propias pestañas a la ventana de Propiedades mediante la interfaz IShellPropSheetExt. Para que todo siga funcionando, Microsoft está desarrollando una técnica llamada «reverse islanding» que permite incrustar las páginas antiguas de Win32 dentro del nuevo contenedor WinUI sin que se rompan. Este proceso aún no está completamente resuelto, lo que explica que el rediseño solo esté disponible en un rincón oculto del sistema.
La compañía también está optimizando el rendimiento de la nueva ventana. Las interfaces basadas en WinUI suelen requerir un tiempo de carga ligeramente superior al iniciar el servicio, por lo que los desarrolladores están ajustando el código para que la respuesta sea rápida y no se produzcan ralentizaciones al consultar las propiedades de cualquier archivo, buscando que el sistema se sienta más rápido.
Un paso más hacia la unificación de la interfaz

Este rediseño no es un hecho aislado. Se enmarca dentro de la iniciativa interna conocida como Windows K2, cuyo objetivo es sustituir todos los componentes heredados de Windows 95, Windows 8 y otras versiones antiguas por versiones construidas con herramientas nativas modernas. En paralelo, Microsoft también está actualizando la clásica ventana del comando Ejecutar, que ya se puede activar de forma manual desde los ajustes avanzados del sistema, y sigue trasladando funciones del Panel de Control a la aplicación Configuración.
La ventana de Propiedades es solo una pieza más de un puzle que incluye el Explorador de archivos, el Menú Inicio y otros elementos del shell que aún arrastraban código de décadas atrás. Con cada actualización, Windows 11 avanza hacia una experiencia más uniforme y moderna, aunque el ritmo es lento para no comprometer la estabilidad y la compatibilidad con el software existente.
De momento, no hay fecha confirmada para la llegada de esta ventana rediseñada a la versión estable de Windows 11. Todo apunta a que comenzará a distribuirse primero entre los miembros del programa Windows Insider, y si las pruebas son satisfactorias, podría formar parte de alguna de las próximas actualizaciones de funciones. Hasta entonces, los usuarios tendrán que conformarse con verla solo en la papelera de reciclaje, pero el simple hecho de que exista ya es una señal de que Microsoft sigue empeñado en dejar atrás los vestigios del pasado.
